La transformación digital continúa evolucionando a las organizaciones, que ahora generan, gestionan y almacenan volúmenes masivos de datos en sistemas dispersos y entornos de nube. Cada día, se generan más de 402.74 millones de terabytes de datos, y solo Estados Unidos alberga más de 2700 centros de datos.
Los datos confidenciales, como la propiedad intelectual y la PII, ahora se distribuyen en una amplia gama de endpoints, aplicaciones, computadoras portátiles y plataformas en la nube. Los entornos informáticos actuales son más complejos que nunca, abarcando nubes públicas, centros de datos empresariales y dispositivos periféricos como sensores de Internet de las cosas (IoT), robots y servidores remotos. Esta dispersión aumenta la superficie de ataque y el riesgo de incidentes de seguridad.
No proteger los datos puede ser costoso, incluidas las filtraciones de datos, las pérdidas financieras, los daños a la reputación y el incumplimiento de un número creciente de leyes de privacidad de datos. De hecho, los datos de 2025 muestran que el costo promedio global de una filtración de datos es de 4.4 millones de dólares.
Las regulaciones como el RGPD y la CCPA imponen requisitos estrictos sobre cómo las empresas almacenan, transmiten y protegen los datos personales. Estos marcos se unen a reglas de larga data, como la Ley de Portabilidad y Responsabilidad del Seguro Médico (HIPAA), que protege los registros médicos electrónicos, y el cumplimiento de la Ley Sarbanes-Oxley (SOX), que rige los informes financieros y los controles internos.
Una seguridad de datos sólida hace más que garantizar el cumplimiento: fortalece los esfuerzos más amplios de ciberseguridad. Una postura de seguridad sólida, respaldada por tecnologías como la verificación biométrica, la autenticación multifactor (MFA) y el monitoreo automatizado, ayuda a habilitar la gobernanza de datos y generar confianza en los clientes. Cuando se gestiona adecuadamente, el acceso seguro a los datos garantiza que los datos confidenciales se utilicen de manera responsable, minimizando la posibilidad de una filtración o uso indebido.