Las credenciales digitales pueden facilitar los procesos de verificación en una variedad de situaciones, incluidos los sistemas corporativos, de servicio de atención al cliente y legales.
Por ejemplo, con credenciales en una aplicación de teléfono inteligente, una persona puede demostrar su identidad en aeropuertos, durante controles de tráfico o al comprar alcohol. El estado de Nueva York lanzó una aplicación de identidad digital de este tipo en cooperación con la Administración de Seguridad del Transporte de Estados Unidos (TSA).1
En el sector financiero, las credenciales digitales pueden fortalecer y agilizar la verificación de identidad para actividades como transferencias de dinero y gestión de cuentas. Las credenciales a prueba de manipulaciones pueden ser más convenientes y confiables que las contraseñas u otros factores de autenticación, que pueden ser falsificados o robados.
En el gobierno, las credenciales permiten a los ciudadanos verificar para poder cobrar beneficios y presentar impuestos. Los gobiernos pueden confiar en que estos ciudadanos son quienes dicen ser antes de divulgar información o prestar servicios.