Una simulación de phishing es un ejercicio de ciberseguridad que prueba la capacidad de una organización para reconocer y responder a un ataque de phishing.
Un ataque de phishing es un mensaje de correo electrónico, de texto o de voz fraudulento diseñado para engañar a la gente para que descargue programas maliciosos (como ransomware), revele información confidencial (como nombres de usuario, contraseñas o datos de tarjetas de crédito) o envíe dinero a personas equivocadas.
Durante una simulación de phishing, los empleados reciben correos electrónicos que simulan phishing (o mensajes de texto o llamadas telefónicas) que imitan los intentos de phishing en el mundo real. Los mensajes usan las mismas tácticas de ingeniería social (por ejemplo, hacerse pasar por alguien que el destinatario conoce o en quien confía, creando una sensación de urgencia) para ganar la confianza del destinatario y manipularlo para que tome medidas desaconsejadas. La única diferencia es que los destinatarios que muerden el anzuelo (por ejemplo, al hacer clic en un enlace malicioso, descargar un archivo adjunto malicioso, ingresar información en una página de destino fraudulenta o procesando una factura falsa) simplemente no pasan la prueba, pero no hay un impacto adverso para la organización.
En algunos casos, los empleados que hacen clic en el enlace malicioso simulado son dirigidos a una página de destino que indica que fueron víctimas de un ataque de phishing simulado, con información sobre cómo detectar mejor las estafas de phishing y otros ataques cibernéticos en el futuro. Luego de la simulación, las organizaciones también reciben datos sobre el porcentaje de clics de los empleados y, a menudo, realizan un seguimiento con formación adicional de concienciación sobre el phishing.