OAuth ofrece importantes beneficios de gestión de acceso a usuarios, desarrolladores y empresas al mantener inaccesibles los datos de inicio de sesión y limitar el acceso a otra información confidencial. También facilita que las aplicaciones accedan a la información necesaria de la cuenta sin las vulnerabilidades de seguridad de compartir credenciales de usuario.
Al simplificar el acceso seguro, OAuth puede ayudar a las organizaciones a abordar algunos de sus mayores desafíos de seguridad. Por ejemplo, un estudio del IBM Institute for Business Value reveló que 52 % de los ejecutivos afirman que la complejidad es el mayor impedimento para sus operaciones de ciberseguridad.
Un pequeño equipo de desarrolladores de software lanzó OAuth 1.0 en 2007. Esta primera versión del protocolo fue diseñada como una alternativa a la autenticación basada en la web, que exigía a los usuarios compartir sus nombres de usuario y contraseñas con servicios de terceros. Sin embargo, OAuth 1.0 proporcionaba flujos de autorización solo para sitios web.
En 2012, el Grupo de Trabajo de Ingeniería de Internet (IETF, por sus siglas en inglés) publicó OAuth 2.0 como RFC 6749 y RFC 6750. Una RFC (solicitud de comentarios) es un documento IETF que describe los protocolos de comunicación de Internet. RFC 6749 es la infraestructura principal para OAuth 2.0, y RFC 6750 define cómo la infraestructura usa tokens de acceso.
Esta versión actualizada de OAuth amplió el protocolo para abarcar no solo a los navegadores sitio web e incluir capacidades de autorización para aplicaciones, API y dispositivos. OAuth 2.0 reemplazó a OAuth 1.0 y ahora es el estándar de la industria.