Los factores de herencia, también llamados factores físicos, son rasgos físicos exclusivos de una persona, como el patrón de vasos sanguíneos en su retina.
Los sistemas de autenticación biométrica emplean identificadores físicos que son medibles, distintos y que es muy poco probable que cambien. Los métodos comunes de autenticación biométrica física incluyen el reconocimiento facial y el escaneo de huellas dactilares. Características como el peso y el color del cabello pueden cambiar, lo que los hace inapropiados para la autenticación.
Se están investigando continuamente nuevas opciones para factores de inherencia únicos, como imágenes térmicas de los pies y la forma de los labios.1
Si bien la mayoría de los factores de inherencia siguen siendo constantes, pueden surgir dificultades si una lesión altera las características de una persona, como cambiar sus huellas dactilares o rasgos faciales.
Otra dificultad potencial con los factores de inherencia es que, si un atacante roba un factor de autenticación físico (por ejemplo, al robar huellas dactilares de una base de datos), éste no se puede cambiar. Las personas pueden cambiar sus contraseñas, pero no pueden cambiar sus huellas dactilares.
Además, existen posibles preocupaciones de privacidad en torno a cómo las organizaciones utilizan los datos biométricos de las personas después de recopilarlos.
Los factores de inherencia actualmente en uso o en evaluación incluyen: