Las identidades digitales desempeñan un papel clave en los sistemas de gestión de identidad y acceso (IAM) que las organizaciones empresariales utilizan para aplicar medidas de ciberseguridad y controlar el acceso de los usuarios a los recursos digitales.
Cuando un nuevo usuario necesita acceder a un sistema, un nuevo empleado en la red de una compañía o un nuevo servidor en un centro de datos, debe establecer una identidad digital distinta en ese sistema. A continuación, el sistema IAM emplea estos identificadores digitales distintos para monitorear la actividad de los usuarios y aplicar licencias personalizadas.
Cuando un usuario solicita acceso a un recurso digital, debe autenticarse con el sistema IAM. La autenticación implica enviar algunas credenciales, como un nombre de usuario y contraseña, fecha de nacimiento o certificado digital, para demostrar que el usuario es quien dice ser. Para mayor seguridad, algunos sistemas de IAM pueden utilizar la autenticación multifactor (MFA), que requiere que los usuarios proporcionen más de un factor de autenticación para probar sus identidades.
Cuando el usuario pasa la autenticación, el sistema IAM verifica los permisos asociados con su identidad digital única y otorga solo los permisos aprobados. De esta manera, los sistemas de IAM mantienen alejados a los hackers y ayudan a garantizar que cada usuario individual tenga los permisos exactos que necesita para sus tareas.
En un sistema de inicio de sesión único (SSO), un usuario puede usar una identidad digital para acceder a múltiples aplicaciones y servicios en línea. El portal de SSO autentica al usuario y genera un certificado o token que actúa como clave de seguridad para diversos recursos interconectados.