Un almacén de datos agrega datos de diversas fuentes en un almacén de datos central optimizado para consultas y análisis. Generalmente, utiliza procesos de extracción, transformación y carga (ETL) o extracción, carga y transformación (ELT) para limpiar, preparar y organizar datos para business intelligence (BI) y otros casos de uso de analytics de datos.
Los sistemas de almacenamiento de datos pueden integrar grandes cantidades de datos de una amplia gama de sistemas de origen, incluidas bases de datos operativas, sistemas transaccionales y plataformas de gestión de relaciones con los clientes (CRM). Las herramientas de analytics de autoservicio permiten a los usuarios empresariales explorar y analizar estos datos para obtener insights valiosos.
El concepto de almacén de datos surgió en la década de 1980 para integrar datos dispares en un formato coherente para el análisis. A medida que el número de nuevas fuentes de datos aumentó, como la World Wide Web, las redes sociales y el Internet de las cosas (IoT), la demanda de mayor capacidad de almacenamiento y análisis más rápidos creció.
Los depósitos de datos están configurados y optimizados para análisis en tiempo real, lo que significa que normalmente no son ideales para almacenar cantidades masivas de big data sin estructurar. A medida que crece la cantidad de datos en un depósito, el costo y la complejidad del almacenamiento crecen con ella. También pueden surgir problemas de latencia y rendimiento.
En respuesta, evolucionaron alternativas más flexibles, incluidos depósitos de datos nativos de la nube y lakehouses de datos. Para obtener más información, consulte “Depósito de datos frente a lakehouse de datos” para obtener más información.