Para muchas organizaciones, el crecimiento explosivo de los datos (de datos estructurados, semiestructurados y no estructurados) ha superado los enfoques tradicionales de gestión de datos. Este desafío se intensifica por la proliferación de almacenes de datos, lagos de datos y entornos de nube híbrida.
Por lo general, estos sistemas de almacenamiento de información se aprovechan como soluciones de bajo costo para grandes cantidades de datos. Sin embargo, a menudo carecen de una administración adecuada de metadatos, lo que dificulta la localización, interpretación y uso de los datos de manera efectiva.
Los datos aislados se suman a esta complejidad. Históricamente, una empresa podría tener plataformas de datos separadas para RR. HH., cadena de suministro e información del cliente, cada una operando de forma aislada a pesar de la superposición de tipos de datos y necesidades.
Estos desafíos conducen a enormes acumulaciones de datos oscuros: información que se descuida, se considera poco confiable y, en última instancia, no se emplea. De hecho, se estima que un 60 % de los datos empresariales permanecen sin analizar.1
Las empresas utilizan tejidos de datos para dar dirección a estos desafíos. La arquitectura moderna unifica los datos, automatiza la gobernanza y permite el acceso a datos de autoservicio a escala. Al conectar datos entre sistemas Dispar, los tejidos de datos permiten a los responsables de la toma de decisiones establecer conexiones que antes estaban ocultas y obtener resultados empresariales más valiosos a partir de datos que, de otro modo, no se utilizarían.
Más allá de las ventajas de democratización y toma de decisiones, las soluciones de tejido de datos también están demostrando ser esenciales para los flujos de trabajo de IA empresarial. Según estudios de 2024 de IBM IBV, el 67 % de los directores financieros afirman que sus altos ejecutivos tienen los datos necesarios para capitalizar rápidamente las nuevas tecnologías. Pero solo el 29 % de los líderes tecnológicos están totalmente de acuerdo en que sus datos tienen la calidad, accesibilidad y seguridad necesarias para escalar de manera eficiente la IA generativa.
Con un tejido de datos, las organizaciones pueden crear más fácilmente una infraestructura de datos confiable para la entrega de datos a sus sistemas de IA, con requisitos de gobernanza y privacidad aplicados automáticamente.