Para las empresas, la seguridad web es fundamental para prevenir costosos ciberataques, como malware, phishing, ataques de denegación de servicio distribuido (DDoS) y más, que pueden interrumpir las prácticas empresariales básicas y causar daños catastróficos a la reputación.
El número de formas en que los ciberdelincuentes pueden acceder sin autorización a los datos y recursos de una organización (vulnerabilidades conocidas como "superficies de ataque") ha aumentado exponencialmente. Cuando se aplica con eficacia, la seguridad web protege las aplicaciones web de las que dependen las empresas frente a una amplia gama de actividades maliciosas. Estas actividades van desde simples intentos de malware y phishing que dan como resultado el robo de datos hasta complejos ciberataques dirigidos a millones de usuarios y que pueden paralizar las operaciones empresariales durante días.
Las soluciones de seguridad web suelen incluir una combinación de tecnologías, como firewalls, software antivirus y herramientas de seguridad de interfaz de programación de aplicaciones (API). También emplean enfoques más avanzados que utilizan tecnologías más recientes como el cloud computing, la inteligencia artificial (IA) y el Internet de las cosas (IoT) para protegerse contra una gama más amplia de actividades maliciosas.
Con el aumento del número y la complejidad de los ciberataques cada año, la demanda de soluciones de seguridad web aumenta rápidamente. Según un informe reciente, el mercado mundial está creciendo a una tasa de crecimiento anual compuesta (TCAC) de casi el 13 % y alcanzará los 500 000 millones de dólares estadounidenses en 20301.
Solo el mercado de la seguridad de aplicaciones, centrado en las soluciones de seguridad de aplicaciones de software basadas en la web, está creciendo a una tasa compuesta anual de poco más del 14 % y probablemente alcance los 25 000 millones de dólares estadounidenses en 20302.