El cifrado ha evolucionado mucho con el tiempo. Las primeras instancias de criptografía y técnicas que se asemejan a la encriptación se remontan a civilizaciones antiguas como la egipcia y la mesopotámica. La encriptación se popularizó posteriormente en tiempos de guerra y espionaje y se asoció a la famosa Máquina Enigma, un dispositivo de encriptación de la Segunda Guerra Mundial que utilizaban los alemanes para codificar mensajes secretos.
Hoy en día, el cifrado es crucial para proteger los datos confidenciales, especialmente a medida que las organizaciones pasan a la nube o emplean entornos de nube híbrida. Este cambio conduce a menudo a la complejidad de los datos, incluida la expansión de los datos y la expansión de las superficies de ataque.
Como resultado de esta complejidad de los datos, las vulneraciones de datos pueden ser más costosas y frecuentes. Según el informe "Cost of a Data Breach", el coste medio mundial de remediar una vulneración de datos en 2025 fue de 4,44 millones de dólares.
Con el cifrado, las organizaciones pueden disuadir o mitigar la gravedad de las vulneraciones de datos. Esto se logra garantizando que los hackers no puedan acceder a sus datos más confidenciales, incluidos números de la seguridad social, números de tarjetas de crédito y otra información de identificación personal (PII).
Las organizaciones, especialmente las de los sectores sanitario y financiero, también utilizan el cifrado para cumplir las normas de conformidad.
Por ejemplo, el Estándar de seguridad de datos de la industria de tarjetas de pago (PCI DSS) exige que los comerciantes cifren los datos de la tarjeta de pago del cliente que gestionan. Del mismo modo, el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) destaca el cifrado como una medida crucial para proteger los datos personales contra el acceso o la divulgación no autorizados.
Aun así, no son solo las organizaciones las que exigen cifrado. Los usuarios buscan cada vez más la tranquilidad que aporta el cifrado. Signal, una aplicación de mensajería que utiliza cifrado de extremo a extremo, informó de un salto de 12 millones a 40 millones de usuarios en 2022 en medio de las políticas de privacidad y prácticas de intercambio de datos de WhatsApp.
En los últimos años, los algoritmos de cifrado modernos han sustituido en gran medida a estándares obsoletos como el Estándar de Cifrado de Datos (DES).
Los nuevos algoritmos no solo enmascaran los datos, sino que también admiten principios clave de seguridad de la información como integridad, autenticación y no repudio. La integridad garantiza que las partes no autorizadas no manipulen los datos, la autenticación verifica los orígenes de los datos y el no repudio evita que los usuarios nieguen la actividad legítima.
Las tendencias actuales en cifrado se centran en mejorar los algoritmos y protocolos de cifrado para mantenerse al día con la evolución de las ciberamenazas y tecnologías.
El cifrado cuántico utiliza principios de la mecánica cuántica para crear claves criptográficas que son teóricamente inmunes a los ataques de fuerza bruta.
La encriptación homófica permite a las organizaciones realizar cálculos en datos cifrados sin necesidad de desencriptación. Este enfoque significa que las organizaciones pueden utilizar datos confidenciales para cosas como el entrenamiento y el análisis de modelos de IA sin comprometer la confidencialidad ni la privacidad individual.