La gestión de movilidad empresarial surgió como una forma de que las organizaciones gestionaran mejor la proliferación de dispositivos móviles dentro de sus redes extendidas.
La primera ola de trabajo móvil masivo comenzó a principios de la década de 2000, con la llegada de los smartphones BlackBerry. La mayoría de las personas utilizaban dispositivos corporativos y las organizaciones mantenían un control total sobre estos dispositivos con herramientas de gestión de dispositivos móviles (MDM).
Con la llegada al mercado de nuevos smartphones (en particular, el iPhone de Apple), las organizaciones se dieron cuenta de que muchas soluciones de MDM no podían gestionar con eficacia la variedad de dispositivos y sistemas operativos que se utilizan actualmente.
Además, con la llegada de los programas BYOD, las organizaciones necesitaban una forma de proteger los dispositivos móviles personales de los empleados. Estos no querían otorgar a sus empresas un control de nivel MDM sobre sus smartphones.
Estos factores condujeron al desarrollo de soluciones de gestión de aplicaciones móviles (MAM) y de gestión de contenidos móviles (MCM). Mientras que las herramientas de MDM controlan todo el dispositivo, las MAM y las MCM conceden a los administradores de TI un control granular solo sobre las aplicaciones y los datos corporativos.
Con la aparición de las tablets y el auge de las aplicaciones móviles, que han alcanzado un nivel de potencia casi igual al de sus homólogas de escritorio, los administradores de TI se han visto obligados a gestionar más dispositivos y de más tipos que nunca. Las herramientas de EMM se desarrollaron para que los equipos de TI pudieran gestionar todos estos dispositivos en una única solución, independientemente de quién sea su propietario, qué proveedores los fabriquen y las aplicaciones y sistemas operativos que ejecuten.
Muchas soluciones de EMM modernas ahora incorporan tecnologías avanzadas como inteligencia artificial y machine learning para automatizar tareas rutinarias, identificar posibles amenazas a la seguridad y optimizar los procesos de gestión. Estas capacidades pueden ayudar a las organizaciones a detectar anomalías en el comportamiento de los dispositivos, aplicar políticas y tomar medidas de seguridad más proactivas.
Las herramientas de EMM agilizan considerablemente la gestión de la TI móvil, pero muchas EMM no pueden gestionar los ordenadores portátiles y de sobremesa. Una solución más reciente, la gestión unificada de endpoints (UEM), amplía las capacidades de la EMM para gestionar tanto los dispositivos móviles como los endpoints más tradicionales a través de una única consola de gestión. (Para obtener más información, consulte "Gestión de la movilidad empresarial vs. gestión unificada de la movilidad").