La mejor manera de describir cómo funciona el equipo azul es con una analogía de un equipo de fútbol. El equipo azul, compuesto por los profesionales de ciberseguridad de su organización, es la línea de defensa de su organización contra todas las amenazas potenciales, como los ataques de phishing y las actividades sospechosas.
Uno de los primeros pasos en el trabajo del equipo azul, o línea defensiva, es comprender la estrategia de seguridad de la organización. Este paso es crucial para recopilar los datos necesarios para elaborar un plan de defensa contra los ataques del mundo real.
Antes del plan de defensa, los equipos azules recopilarán toda la información sobre qué áreas necesitan protección y llevarán a cabo una evaluación de riesgos. Durante este período de prueba, el equipo azul identifica los activos críticos y toma nota de la importancia de cada uno, junto con las auditorías de DNS y la captura de muestras de tráfico de red. Una vez que el equipo identifica esos activos, puede realizar una evaluación de riesgos para identificar amenazas contra cada activo y descubrir cualquier debilidad visible o problemas de configuración. Esta evaluación es como en un equipo de fútbol cuando entrenadores y jugadores discuten jugadas pasadas, qué salió bien y qué salió mal.
Una vez completada la evaluación, el equipo azul pone en marcha medidas de seguridad, como seguir formando a los empleados sobre los procedimientos de seguridad y reforzar las normas sobre contraseñas. Implementar medidas de seguridad es como crear nuevas jugadas para probarlas en el fútbol. Después de establecer el plan de defensa, el papel del equipo azul es inculcar herramientas de monitorización que puedan detectar signos de intrusión, investigar alertas y responder a actividades inusuales.