Los datos son uno de los activos más valiosos para cualquier organización. A medida que aumenta el volumen de datos sensibles, también lo hace la necesidad de protegerlos contra el acceso no autorizado. Según el informe "Cost of a Data Breach", el coste medio mundial de una vulneración de datos es de 4,44 millones de dólares.
Para muchas organizaciones, el cifrado es una de las medidas más eficaces para proteger datos confidenciales. Aplica los principios de la criptografía para transformar datos legibles en texto cifrado mediante el uso de algoritmos criptográficos, lo que los hace inaccesibles para usuarios no autorizados.
La eficacia del cifrado no sólo depende de algoritmos potentes como el Advanced Encryption Standard (AES), sino también de la gestión segura de las claves de cifrado que bloquean y desbloquean los datos.
Este proceso no siempre es tan fácil como podría parecer. Las organizaciones a menudo deben gestionar miles de claves de cifrado en diferentes sistemas y entornos, cada uno en diversas etapas de su ciclo de vida.
Es posible que las claves de cifrado deban compartirse de forma segura entre departamentos o con socios externos. Esta complejidad puede dificultar la tarea de garantizar la seguridad, el seguimiento y el mantenimiento de todas las claves a lo largo de su ciclo de vida.
La gestión de claves facilita este proceso centralizando el control de claves, mediante la automatización de los procesos del ciclo de vida de las claves y proporcionando sólidas capacidades de supervisión y auditoría. Ayuda a las organizaciones a garantizar que las claves de cifrado se gestionen de forma coherente de acuerdo con las mejores prácticas y reduce el riesgo de pérdida o uso indebido de claves.
Sin una gestión de claves adecuada, las organizaciones pueden correr el riesgo de anular eficazmente los beneficios del cifrado, lo que podría provocar accesos no autorizados, vulneraciones de datos y pérdida de datos.
Por ejemplo, Microsoft reveló recientemente que un grupo de hackers apoyado por China había robado una clave de firma criptográfica crucial de sus sistemas.1 Esta clave permitió a los actores de amenazas generar tokens de autenticación legítimos y acceder a los sistemas de correo electrónico Outlook basados en la nube para 25 organizaciones, incluidas varias agencias del gobierno de EE. UU.
Además, a medida que surgen nuevas tecnologías, la importancia de una gestión sólida de claves sigue creciendo. Por ejemplo, la llegada de la computación cuántica plantea una amenaza significativa para los algoritmos de cifrado actuales, lo que lleva a las organizaciones y a los expertos a invertir en técnicas criptográficas resistentes a la cuántica y sistemas de gestión de claves.
Mantenerse a la vanguardia de estos avances e invertir en soluciones y sistemas avanzados de gestión de claves puede ayudar a las organizaciones a garantizar que sus prácticas de cifrado sigan siendo eficaces y estén preparadas para el futuro.