Las bases de datos relacionales almacenan datos en tablas formateadas de filas y columnas. A veces se les llama “SQL Databases” porque muchas bases de datos relacionales admiten el uso del lenguaje de consulta estructurado (SQL) para consultar y manipular datos. (Para obtener más información, consulte “Idiomas de bases de datos”).
Cada tabla de una base de datos relacional contiene información sobre un tipo de entidad. Por ejemplo, una organización puede tener una tabla que contenga información sobre todos sus clientes, además de tablas separadas que detallen el historial de compras de cada cliente individual.
El científico de IBM Edgar F. Codd desarrolló el modelo relacional en la década de 1970. Este modelo superó rápidamente la popularidad del modelo de navegación porque simplifica enormemente el acto de recuperar datos. En lugar de especificar rutas entre registros, los usuarios pueden utilizar sentencias SQL para nombrar los datos que deseen. La base de datos averigua cómo recuperar los registros relevantes, a menudo utilizando índices en lugar de escaneos de tabla completa para acelerar el proceso.
Las bases de datos relacionales también reducen la redundancia, puesto que cada punto de datos debe almacenarse solo una vez. Los datos de diferentes tablas se pueden combinar en vista única sin necesidad de duplicar los datos.
Las bases de datos relacionales son algunas de las bases de datos más comunes en la actualidad. Son muy adecuadas para gestionar conjuntos de datos estructurados con un formato estándar, como transacciones financieras o información de contacto de usuarios.
Una clase más reciente de bases de datos relacionales, denominadas "bases de datos NewSQL", tiene como objetivo hacer que el modelo relacional sea más escalable mediante la adopción de una arquitectura de base de datos distribuida, es decir, la distribución de datos en varios servidores de bases de datos.