Las organizaciones adoptan y combinan cada vez más la multinube (servicios de varios proveedores de servicios en nube diferentes) y la nube híbrida (nube que combina infraestructura de nube pública y nube privada).
La multinube y el cloud híbrido ofrecen a las organizaciones de todos los tamaños la flexibilidad de implementar las mejores aplicaciones y herramientas de desarrollo, escalar operaciones rápidamente y acelerar la transformación digital. Según una estimación, el 87 % de las organizaciones utiliza entornos multinube y el 72 % utiliza entornos de cloud híbrido.
Pero junto con estas ventajas, la multinube y la nube híbrida también plantean retos de seguridad.
El personal de seguridad y los equipos de DevOps o DevSecOps deben gestionar la seguridad y el cumplimiento de todos los componentes de las aplicaciones nativas de la nube que implementan en las nubes de varios proveedores. Estos componentes incluyen cientos o miles de microservicios, funciones sin servidor, contenedores y clústeres de Kubernetes.
En concreto, la infraestructura como código (IaC), que permite el aprovisionamiento en tiempo real impulsado por API con cada ciclo de integración continua y entrega continua (CI/CD), facilita enormemente la programación, distribución y perpetuación de problemas de configuración que exponen los datos y las aplicaciones a incidentes de seguridad y ciberamenazas.