En función de su propósito y de los sensores disponibles, los sistemas de IA pueden percibir el mundo a través de la visión, el sonido, el texto, los factores ambientales y el análisis predictivo.
Estos diferentes tipos de percepción permiten a los agentes de IA interactuar con el mundo que les rodea, optimizando los flujos de trabajo, mejorando la automatización y mucho más.
Percepción visual
La percepción visual permite a los agentes interpretar y responder al mundo a través de imágenes, vídeos y otros datos visuales. Esta capacidad imita la vista humana, lo que permite a la IA reconocer objetos y comprender entornos.
Los avances en visión artificial y deep learning han mejorado la percepción visual de la IA, lo que ha dado lugar a avances en numerosos campos, como los vehículos autónomos, la sanidad y la robótica.
A medida que los modelos de IA se vuelvan más sofisticados, los agentes de IA exhibirán una comprensión visual cada vez más similar a la humana, lo que les permitirá operar de forma autónoma y segura en escenarios complejos del mundo real.
Percepción auditiva
La percepción auditiva permite a los agentes procesar y comprender el sonido. Esta capacidad permite a la IA interpretar el habla, reconocer ruidos ambientales e interactuar con los usuarios a través de la comunicación basada en la voz.
Los avances en el procesamiento del lenguaje natural (PNL) y el deep learning han mejorado considerablemente la percepción auditiva de la IA, lo que ha llevado a generalizar las aplicaciones de la IA en los asistentes virtuales, las herramientas de accesibilidad y los sistemas de vigilancia.
Una de las principales tecnologías detrás de la percepción auditiva de la IA es el reconocimiento automático de voz (ASR). Los sistemas ASR convierten el lenguaje hablado en texto, lo que permite a los asistentes de voz como Siri, Alexa y Google Assistant comprender y responder a los comandos del usuario.
Estos sistemas se basan en redes neuronales y vastos conjuntos de datos para mejorar la precisión, incluso en entornos ruidosos o con diferentes acentos.
Más allá del habla, la IA puede analizar otros sonidos, como el diagnóstico de afecciones médicas mediante el análisis de sonidos respiratorios o la detección de anomalías en los equipos de fábrica.
Percepción textual
La percepción textual permite a los agentes procesar, interpretar y generar texto. Los agentes utilizan el PLN para extraer el significado del texto y facilitar la comunicación en diversas aplicaciones, como chatbots, motores de búsqueda y herramientas de resumen automatizadas. Los avances en los modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM) basados en transformadores, como GPT-4, han mejorado la capacidad de la IA para comprender y razonar con el texto.
Uno de los componentes clave de la percepción textual es la comprensión semántica, que permite a la IA ir más allá del reconocimiento de palabras y captar su significado dentro de un contexto específico. Esto es esencial para casos de uso como la traducción automática, el análisis de sentimientos y el análisis de documentos legales o médicos.
Además, el reconocimiento de entidades nombradas (NER) permite a la IA identificar personas, lugares y organizaciones específicas, lo que mejora su capacidad para extraer información valiosa de grandes conjuntos de datos, una capacidad valiosa en casos de uso, como el marketing y la experiencia del cliente.
Percepción ambiental
La percepción del entorno en los agentes de IA es distinta de la percepción auditiva y visual porque implica una comprensión más amplia y multimodal del entorno, integrando datos de varios sensores más allá de la vista y el oído.
Los avances en visión artificial, fusión de sensores y machine learning han mejorado significativamente la capacidad de la IA para percibir e interactuar con el mundo físico.
A diferencia de la visión o el oído, la percepción ambiental fusiona múltiples entradas sensoriales (visión, sonido, LiDAR, tacto) para crear una comprensión holística de un entorno. Permite a los agentes de IA mapear y navegar por su entorno utilizando la física del mundo real, mientras que la percepción visual y auditiva se centra más en el reconocimiento pasivo.
Mientras que la visión y la audición imitan las capacidades de los agentes humanos, la percepción ambiental va más allá de ellas al incorporar radares, sensores de temperatura y detección de presión, lo que permite a la IA percibir cosas que los humanos no pueden.
Percepción predictiva
La percepción predictiva permite a los agentes anticipar eventos futuros basándose en datos observados. A diferencia de la percepción tradicional, que se centra en interpretar el entorno actual, la percepción predictiva permite a la IA prever cambios, inferir intenciones y ajustar el comportamiento de forma proactiva.
Las capacidades predictivas de la IA suelen pertenecer más al ámbito del análisis, la previsión o la inferencia que al de la percepción en el sentido tradicional. Sin embargo, la percepción predictiva puede considerarse útilmente como una categoría distinta en la que la IA no solo percibe el entorno, sino que también anticipa cómo va a cambiar, integrando la percepción con el razonamiento prospectivo.
En el núcleo de la percepción predictiva se encuentran los modelos de machine learning (ML), deep learning, modelado probabilístico y aprendizaje por refuerzo. Los sistemas de IA analizan datos históricos y en tiempo real para reconocer patrones y hacer predicciones.
Mientras que el análisis predictivo se basa en datos históricos y modelos estadísticos, la percepción predictiva implica la detección en tiempo real combinada con la previsión, lo que la hace más dinámica y sensible al entorno inmediato. Aunque es un concepto híbrido, la percepción predictiva cierra la brecha entre la detección y la previsión, lo que permite a los agentes de IA no solo comprender el presente, sino también prepararse para el futuro en tiempo real.