Los agentes de IA simples siguen un conjunto de reglas de condición-acción preprogramadas. Estas reglas suelen adoptar la forma de declaraciones "si-entonces", donde la parte "si" especifica la condición y la parte "entonces" indica la acción. Cuando se cumple una condición, el agente lleva a cabo la acción correspondiente.
Esta metodología de razonamiento es especialmente adecuada para casos de uso específicos del dominio. En finanzas, por ejemplo, un agente de detección del fraude marca una transacción como fraudulenta de acuerdo con un conjunto de criterios definidos por un banco.
Con la lógica condicional, IA agéntica no puede actuar en consecuencia si se encuentra con un escenario que no reconoce. Para reducir esta inflexibilidad, los agentes basados en modelos utilizan su memoria y percepción para almacenar un modelo o estado actual de su entorno. Este estado se actualiza a medida que el agente recibe nueva información. Sin embargo, los agentes basados en modelos siguen estando sujetos a sus reglas de condición-acción.
Por ejemplo, un robot se desplaza por un almacén para colocar un producto en una estantería. Consulta un modelo del almacén para determinar la ruta que debe seguir, pero cuando detecta un obstáculo, puede modificar su trayectoria para evitarlo y continuar su recorrido.