En lo que respecta a la recopilación de datos, los operadores de modelos deben tener en cuenta todas las regulaciones y requisitos legales pertinentes en materia de privacidad, propiedad intelectual, derechos de autor y otras preocupaciones. Por ejemplo, la HIPAA protege los datos médicos en EE. UU., mientras que el RGPD proporciona protecciones de datos específicas a las personas en la Unión Europea.
Los modelos creados para su uso en sectores regulados, como el farmacéutico y el financiero, también podrían estar sujetos a controles operativos más estrictos. Cualquier modelo utilizado en un entorno empresarial probablemente procese datos internos confidenciales, lo que requiere fuertes medidas de ciberseguridad.
Los operadores de modelos están obligados a proteger los datos de los usuarios y evitar que sus modelos se utilicen con fines maliciosos, como el fraude y la desinformación. Una ventaja de los modelos de código abierto es que cualquiera puede evaluar el modelo para ver cómo funciona y si cumple todas las normativas pertinentes.