Muchos conjuntos de datos del mundo real contienen una gran cantidad de características (o variables) para cada punto de datos: a veces cientos, miles o incluso millones. Esto se denomina datos de alta dimensión. Si bien puede parecer que más características deberían hacer que los modelos sean más precisos, a menudo dificultan el aprendizaje. Los datos de alta dimensión pueden ser computacionalmente costosos de procesar, consumir mucha memoria para almacenarse y ser propensos al sobreajuste, donde un modelo memoriza el ruido en lugar de aprender patrones significativos.
Otro desafío es la maldición de la dimensionalidad. A medida que crece el número de dimensiones, los puntos de datos se vuelven cada vez más escasos en el espacio de características y la noción de "cercanía" entre puntos se vuelve menos significativa. Esta escasez dificulta que los algoritmos detecten relaciones de manera confiable. Por lo tanto, contar con las herramientas adecuadas para reducir la cantidad de características y extraer las señales del ruido es fundamental. La reducción de dimensionalidad es el proceso de transformar datos de un espacio de alta dimensión en uno de menor dimensión, conservando la mayor cantidad posible de estructura original e información importante. Al reducir el número de características, los profesionales pueden simplificar los modelos, mejorar la generalización, acelerar los cálculos y, a menudo, realizar visualizaciones de datos útiles.
El álgebra lineal está en el centro de muchas técnicas de reducción de dimensionalidad. Por ejemplo, el análisis de componentes principales utiliza conceptos como valores propios y vectores propios para encontrar nuevos ejes (componentes principales) que capturen la varianza máxima en los datos, representando un atributo significativo en el conjunto de datos de alta dimensión. Al proyectar los datos en los primeros componentes principales, los profesionales mantienen los patrones más importantes y descartan variaciones menos útiles.
Por ejemplo, imagine un conjunto de datos que describa miles de clientes con 100 características diferentes cada uno (edad, ingresos, gasto en varias categorías de productos, etc.). Analizar las 100 características a la vez sería lento y complejo, y muchas de ellas pueden ser redundantes (por ejemplo, el interés en "equipamiento deportivo" a menudo se superpone con "equipamiento para actividades al aire libre"). El PCA puede reducir el conjunto de datos a solo 2 o 3 componentes que resumen la mayor parte de la variación en el comportamiento del cliente, lo que facilita la visualización y la ejecución de algoritmos posteriores de manera más eficiente.
En resumen, la reducción de la dimensionalidad es una forma de destilar datos complejos en sus partes más informativas, y el álgebra lineal proporciona la maquinaria matemática para hacerlo posible.