Una imagen abstracta que representa la adopción de la nube

¿Qué es la adopción de la nube?

Definición de la adopción de la nube

La adopción de la nube es el proceso de integración de los servicios en la nube en la infraestructura de TI de una organización.

Este cambio desde el almacenamiento local, donde las aplicaciones y datos de una organización se alojan en sus propios servidores in situ, es un componente fundamental de la transformación digital. Al alojar la infraestructura de TI en la nube, las organizaciones pueden acceder a los datos desde cualquier ubicación, escalar o reducir los servicios para satisfacer la demanda y hacer que los sistemas sean más resilientes en caso de fallo.

Una modernización de este tipo suele ser más fácil de decir que de hacer. En 2025, Gartner predijo que el 25 % de las organizaciones se sentirían insatisfechas con su adopción de la nube para 2028 debido a los costes o una gestión inadecuada.

Existe una diferencia fundamental entre la adopción de la nube y la migración a la nube. Mientras que la migración a la nube es el proceso técnico de trasladar datos desde los servidores locales a la nube, la adopción de la nube consiste en la integración más amplia de la tecnología en la nube en las operaciones empresariales.

La adopción de la nube es una iniciativa cultural que requiere el compromiso tanto del personal empresarial como del técnico, así como una atención especial a los costes, el cumplimiento normativo y la formación en las nuevas prácticas relacionadas con la nube que se introducen.

Los marcos comunes de adopción de la nube incluyen:

  • “Lift and shift”, o transferir directamente aplicaciones y datos a la nube con pocos o ningún cambio.

  • Replataformización, u optimizaciones específicas de las aplicaciones durante la migración para beneficiarse de las capacidades de la nube sin cambiar la arquitectura principal.

  • Volver a crear la infraestructura de TI para que sea totalmente nativa de la nube.

El proceso de transformación de la nube es diferente en función del enfoque que cada organización considere más adecuado. Sin embargo, a menudo sigue una hoja de ruta básica similar: la organización evaluará sus activos de TI, determinará el coste, seleccionará un enfoque, elegirá uno o varios proveedores de servicios en la nube, configurará los nuevos activos de TI que requiera el plan de migración, iniciará una migración por fases y evaluará y optimizará el proceso de forma continua.

En la práctica, la adopción de la nube podría consistir, por ejemplo, en que una universidad decidiera, en primer lugar, migrar sus servicios de correo electrónico a Gmail, de Google. A continuación, a lo largo de varios años, migraría su sitio web a Google Cloud y, posteriormente, la base de datos principal de alumnos y las funciones tecnológicas de las aulas a la nube, antes de retirar todos los servidores locales.

¿Cómo funciona la adopción de la nube?

El proceso de transición a la nube de cada organización es distinto, pero, en general, todas siguen la misma secuencia: evaluación, compras, implementación, migración, pruebas y optimización.

Evaluación

Muchos de los principales proveedores de servicios en la nube, como Amazon Web Services (AWS), Microsoft Azure e IBM® Cloud, cuentan con sus propios marcos consolidados para guiar a las organizaciones en la adopción de la nube. Casi siempre, estos marcos comienzan con una tarea sencilla, pero crucial: determinar exactamente cómo la implementación de la nube impulsará los resultados empresariales de una organización.

Entre esos resultados podrían figurar la reducción de los costes de infraestructura in situ, la disminución de la latencia de las aplicaciones o la aceleración de la canalización de DevOps. Identificar estos objetivos (y, a continuación, determinar en qué medida está preparada la organización para alcanzarlos, así como qué personal, competencias o recursos necesita para ello) constituye el primer paso en la adopción de la nube antes de elegir un modelo de nube y unos proveedores de servicios en la nube.

Compras

Una vez establecidos sus objetivos y realizada una autoevaluación exhaustiva, una organización está preparada para comenzar a evaluar soluciones y proveedores.

Existen múltiples arquitecturas en la nube entre las que las organizaciones pueden elegir en función de sus necesidades, entre ellas la nube pública, la nube privada, la nube híbrida y la multinube.

La nube pública es una forma de alojamiento en la que un proveedor de servicios en la nube pone a disposición la plataforma en la nube a través de la red pública de internet. Su combinación de bajo coste y versatilidad la convierte en la forma más utilizada de cloud computing. Resulta más adecuada para aquellas organizaciones que necesitan escalar activamente sus entornos en la nube en función de las necesidades empresariales, como es el caso de los minoristas en línea. La nube pública también resulta útil para organizaciones con pocos recursos o con escasa capacidad para gestionar por sí mismas la infraestructura de la nube.

La nube privada, también conocida como nube interna o corporativa, es una solución de alojamiento propia en la que todos los recursos de hardware y software están dedicados exclusivamente a una única organización (y son accesibles únicamente por ella). Esta configuración resulta especialmente útil cuando es necesaria por motivos de seguridad o de cumplimiento, como en el caso de una organización que maneja documentos confidenciales, propiedad intelectual, información de identificación personal (PII), historiales médicos o datos financieros.

La nube híbrida es una estrategia de nube que combina elementos de las nubes pública y privada, a menudo junto con una infraestructura de alojamiento in situ, para maximizar la flexibilidad. La nube híbrida reviste especial importancia en el contexto de la contenerización, que desglosa las aplicaciones monolíticas en microservicios que pueden trasladarse y ejecutarse en diferentes entornos de nube en función de las necesidades empresariales.

La IA agéntica también puede beneficiarse de la nube híbrida. Requiere un acceso rápido y fiable a los datos, independientemente de dónde residan, junto con una seguridad y un gobierno sólidos, aspectos que la infraestructura de nube híbrida está diseñada para respaldar.

Los entornos multinube utilizan los servicios en la nube de más de un proveedor simultáneamente. Esta configuración permite a las organizaciones evitar el vendor lock-in, en el que se vuelven dependientes de un solo proveedor para obtener servicios. La multinube también puede mejorar la resiliencia empresarial al proporcionar a la organización acceso a más de un entorno en caso de interrupción del servicio. Las empresas suelen utilizar marcos de código abierto compatibles con todos los proveedores de servicios en la nube, como Kubernetes, para operar en estos entornos.

Es poco frecuente que las organizaciones apliquen estrictamente uno solo de estos modelos. Lo más habitual es que adopten elementos de cada uno de ellos en función de sus necesidades y objetivos empresariales.

Construcción

Una vez identificado el modelo de nube y contratados los proveedores, el próximo paso en la adopción de la nube consiste en configurar los activos de TI necesarios.

Estos componentes incluyen la infraestructura de red, los sistemas de gestión de identidades y accesos (IAM), las herramientas de ciberseguridad, las herramientas de observabilidad para monitorizar del nuevo entorno de nube y las soluciones de almacenamiento de datos. A menudo, estos componentes se crean primero como una “zona de aterrizaje” en la nube autónoma, cuya funcionalidad puede comprobarse antes de que comience la migración propiamente dicha.

Si no se crean y prueban estos activos antes de iniciar la migración, pueden producirse sobrecostes e ineficiencias que obstaculicen o incluso impidan los esfuerzos de adopción de la nube por parte de la empresa.

Migración

Las organizaciones utilizan diversas herramientas y estrategias para trasladar los sistemas de TI a la nube. Por ejemplo, las “7 R” de la migración a la nube, basadas en un marco inicial presentado en 2010 por Gartner, incluyen el realojamiento, la reubicación, la replataformización, la refactorización, la readquisición, la retirada y la retención.

El realojamiento, o “lift and shift”, consiste en trasladar aplicaciones a la nube sin modificar el código ni la arquitectura de las mismas, normalmente mediante el uso de máquinas virtuales (VM). Esta estrategia resulta más adecuada cuando las organizaciones necesitan realizar una migración rápida, carecen de recursos para rediseñar la arquitectura de las aplicaciones o desean obtener beneficios inmediatos de la nube, como la reducción de los costes del centro de datos.

La reubicación consiste en trasladar cargas de trabajo moviendo máquinas virtuales directamente de un entorno a otro sin modificar las aplicaciones. Este enfoque suele implicar el traslado de cargas de trabajo basadas en VMware a entornos en la nube.

La replataformización permite realizar optimizaciones específicas en las aplicaciones durante el proceso de migración para beneficiarse de las capacidades de la nube sin modificar su arquitectura básica. Un ejemplo es la migración de bases de datos en lenguaje de consulta estructurado (SQL) a un contenedor de Kubernetes que, posteriormente, puede trasladarse a un entorno híbrido o multinube.

La refactorización consiste en la reingeniería de aplicaciones para convertirlas en versiones nativas de la nube. Este proceso puede implicar la división de las aplicaciones en microservicios contenerizados o la adopción de la computación sin servidor. Supone una inversión considerable, pero puede resultar útil cuando la infraestructura de TI existente presenta dificultades para escalar.

La readquisición consiste en sustituir las aplicaciones existentes por alternativas de software como servicio (SaaS) basadas en la nube cuando dichas alternativas son productos de mayor calidad, o si la migración resultara más costosa que la simple adopción de un nuevo SaaS.

La retirada consiste en identificar y dejar de utilizar aquellas aplicaciones que se consideran innecesarias u obsoletas durante la adopción de la nube. Las organizaciones retiran aplicaciones cuando los datos de uso revelan una adopción mínima, cuando otros sistemas sustituyen sus capacidades o cuando los costes de migración superan su valor empresarial.

La retención consiste en mantener las aplicaciones en su entorno actual hasta que llegue un momento más adecuado para su migración. Las organizaciones pueden optar por retener determinadas aplicaciones si estas requieren una reestructuración exhaustiva, presentan dependencias complejas o deben cumplir con normas de cumplimiento muy estrictas.

Al igual que ocurre con la elección de un modelo de nube, la mayoría de las organizaciones implementarán alguna combinación de estas estrategias para los distintos componentes de su infraestructura de TI.

Pruebas y optimización

Tanto durante como después de la migración, las organizaciones comprueban rigurosamente el funcionamiento de los componentes en la nube para asegurarse de que están logrando la velocidad, la portabilidad de los datos y la resiliencia que se habían propuesto.

Entre las pruebas habituales durante la migración se incluyen:

  • Las pruebas funcionales, que validan la migración de las aplicaciones.

  • Las pruebas de integridad de los datos, que garantizan que los conjuntos de datos no se pierdan ni se corrompan.

  • Las pruebas de transición, un simulacro de los pasos de la migración a la nube para garantizar su correcto funcionamiento.

  • Las pruebas de reversión, que verifican que los administradores puedan revertir los elementos a su estado anterior a la migración en caso de error.

Tras la migración, los equipos llevan a cabo:

  • Pruebas de rendimiento y de carga, que evalúan la capacidad del nuevo sistema basado en la nube para funcionar ante distintos niveles de demanda.

  • Pruebas de seguridad, que detectan vulnerabilidades y problemas de cumplimiento en el nuevo entorno en la nube.

  • Pruebas de aceptación por parte de los usuarios, en las que las partes interesadas y los usuarios ejecutan sus flujos de trabajo y aportan su feedback.

Adopción en la nube vs. migración a la nube

La migración a la nube es el proceso técnico de trasladar servicios a la nube. La adopción de la nube es un proceso más amplio mediante el cual una organización integra plenamente la nube en su infraestructura de TI y en sus operaciones empresariales.

La migración a la nube es fundamental para la adopción de la nube, pero no es más que una parte del proceso. La adopción también implica identificar los objetivos empresariales que justifican el traslado a la nube, escalar la capacidad o reorganizarse para dar soporte a los servicios en la nube, así como realizar pruebas continuas para optimizar los servicios y garantizar que la nube respalda los objetivos empresariales.

Si bien no existe adopción de la nube sin algún tipo de migración a la misma, las organizaciones pueden cometer el error de limitarse a migrar a la nube sin planificar el cambio organizativo que dicha adopción conlleva. Este error puede dar lugar a sobrecostes, a una proliferación descontrolada de cuentas y recursos, a problemas de seguridad y cumplimiento normativo en la nube, así como a otros retos organizativos.

Beneficios de la adopción de la nube

Entre los beneficios de la adopción de la nube se pueden incluir un ecosistema de TI más eficiente y flexible, una mayor seguridad y protección de los datos, y la reducción de los costes de infraestructura.

Modernizar las TI

Las soluciones en la nube ofrecen beneficios como una mayor velocidad y agilidad, una escalabilidad prácticamente ilimitada y un mayor valor estratégico.

Por ejemplo, las tecnologías en la nube pueden optimizar la canalización de CI/CD, lo que permite a los profesionales de DevOps poner en marcha nueva infraestructura bajo demanda. La nube también ayuda a las organizaciones a evitar la adquisición de capacidad excedente que permanece sin utilizar durante los periodos de menor actividad. En su lugar, los recursos pueden escalar o reducirse en respuesta a los picos y caídas del tráfico.

El cloud computing también ofrece numerosos beneficios para el alojamiento de herramientas de inteligencia artificial (IA). Por ejemplo, el hardware especializado necesario para el entrenamiento de la IA es costoso. Los proveedores de servicios en la nube pueden ofrecer acceso a un precio inferior al que supondría su adquisición directa.

Ventajas en materia de seguridad

Entre las ventajas de seguridad del cloud computing se incluyen la aplicación de actualizaciones automatizadas en la red y una recuperación ante desastres mejorada.

Por lo general, los proveedores de servicios en la nube aplican actualizaciones y parches para las vulnerabilidades de seguridad conocidas en sus servicios mediante la automatización. Si bien los equipos de TI y de ciberseguridad siguen siendo, en última instancia, responsables de la integridad de sus sistemas, las correcciones por parte del proveedor pueden ayudar a reducir las lagunas de visibilidad y a mitigar los errores humanos.

El cloud computing también resulta fundamental para la recuperación ante desastres (DR), ya que permite a las organizaciones minimizar la pérdida de datos y las interrupciones en la actividad empresarial. Gracias a la infraestructura en la nube, las organizaciones pueden almacenar múltiples copias de los datos críticos en distintas ubicaciones y cambiar con agilidad de un servidor a otro en caso de fallo. Incluso si una parte del sistema deja de funcionar, las operaciones y los servicios esenciales pueden seguir funcionando (o, al menos, volver a estar operativos con mayor rapidez).  

Esta resiliencia que ofrece la nube permite a las organizaciones mantener la continuidad del negocio en caso  de ciberataques, fallos en los equipos o en la cadena de suministro, desastres naturales, cortes de suministro eléctrico u otros acontecimientos imprevistos.

Reducir los costes de infraestructura

La adopción de la nube puede hacer que la infraestructura resulte más rentable, ya que permite a las organizaciones “redimensionar” el uso de sus servidores a las necesidades de la organización, reduciendo así los gastos en servidores de datos y liberando capital.

Cuando las organizaciones pagan por los servicios en la nube según el consumo y la demanda, pueden liberar flujo de caja para otras inversiones en TI y facilitar el control de los costes de TI. A menudo, durante el proceso de adopción de la nube, las organizaciones detectan un importante derroche al pagar por una infraestructura local infrautilizada durante los tiempos de inactividad.

El paso a la nube también puede suponer un ahorro para las organizaciones si son propietarias o alquilan espacio físico en centros de datos, lo que conlleva elevados costes energéticos y requiere costosas actualizaciones y mantenimiento de hardware. Las organizaciones pueden reducir o prescindir de sus propios centros de datos físicos y utilizar en su lugar los de sus proveedores de servicios en la nube, reduciendo así estos costes.

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Retos de la adopción de la nube

Entre los retos que plantea la adopción de la nube se encuentran un proceso de integración potencialmente complejo y prolongado, la brecha de habilidades y los problemas de gestión de costes.

Integración en la nube

La integración de los sistemas existentes con la nube puede suponer un reto en lo que respecta a las redes y al funcionamiento de las aplicaciones heredadas.

La integración en la nube requiere un gran ancho de banda para mantener sus ventajas en cuanto a velocidad y portabilidad de datos, lo que exige un mayor nivel de vigilancia y mantenimiento de la red. Además, muchas de las aplicaciones existentes deberán reconfigurarse, volver a crearse o sustituirse por completo para que funcionen correctamente en la nube.

Falta de competencias

Las organizaciones deben asegurarse de que la adopción de la nube se base en los conocimientos especializados y las buenas prácticas en ambos ámbitos, de modo que los expertos en sistemas heredados y en la nube colaboren para facilitar el proceso. Esto podría requerir la contratación de personal, la recapacitación de los empleados en sistemas en la nube, el asesoramiento de empresas externas o, lo más probable, una combinación de estos enfoques.

Gestión de costes

Sin una comprensión exhaustiva de cómo escalar el uso de la nube a las necesidades empresariales, las organizaciones pueden ver mermados o perder por completo los ahorros de costes que se pretenden con la adopción de la nube.

Los proveedores de servicios en la nube ofrecen una gran variedad de modelos de precios que pueden ser muy detallados en cuanto a las tarifas por uso, lo que requiere un análisis exhaustivo para determinar cuál se ajusta mejor a las necesidades empresariales de la organización. Este análisis, a su vez, exige una visión global del uso que la empresa hace de la nube, lo que confiere especial importancia a las métricas y prácticas de observabilidad.

Las organizaciones también deben estar atentas para evitar el vendor lock-in, situación en la que las inversiones en la nube realizadas para garantizar la compatibilidad con un proveedor de servicios en la nube concreto se convierten en un coste irrecuperable si se elige un nuevo proveedor (o se añade uno, en un entorno multinube).

Autores

Derek Robertson

Staff Writer

IBM Think

Matthew Kosinski

Staff Editor

IBM Think

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