Las aplicaciones más populares de hoy en día exigen que se implementen muchas cargas de trabajo o tareas y procesos informáticos a la vez. Una arquitectura de microservicios permite a los desarrolladores crear cada aplicación como una colección de pequeños microservicios independientes que son más fáciles de gestionar.
Sin embargo, para que el código de la aplicación funcione, los microservicios deben comunicarse de forma rápida y precisa, y aquí es donde la arquitectura de malla de servicios es crítico. Las mallas de servicio están diseñadas de forma que dan a los desarrolladores más control sobre la comunicación entre servicios dentro de una aplicación.
En su nivel más fundamental, las mallas de servicio se basan en un tipo de comunicación conocida como comunicación basada en proxy para mejorar la capacidad de gestión y el control de aplicaciones basadas en microservicios. La comunicación basada en proxy cuenta con servidores proxy (también conocidos como proxies) que funcionan como intermediarios entre el microservicio y la red de una organización, lo que permite enrutar el tráfico hacia y desde un servicio a través de proxies. Esta capacidad, conocida como comunicación de proxy de red, es crítica para mantener la gestión, la observabilidad y la seguridad de muchas aplicaciones.
Además de los proxies, una arquitectura de malla de servicios se basa en dos componentes principales que le permiten funcionar: el plano de control y el plano de datos.