La observabilidad full stack se basa en la observabilidad, que es la capacidad de comprender el estado interno de un sistema en función de sus salidas externas, específicamente sus datos de telemetría, incluidas las métricas, los eventos, los registros y los rastreos (MELT).
Mientras que la observabilidad tradicional proporciona visibilidad en sistemas o aplicaciones individuales, la observabilidad full stack correlaciona la telemetría en todas las capas de la pila tecnológica, desde la infraestructura y las aplicaciones nativas de la nube hasta las experiencias. Este enfoque ofrece a las organizaciones una visión holística de todo su entorno informático.
A medida que los entornos informáticos se vuelven más complejos, este enfoque integral resulta cada vez más esencial. Muchas organizaciones ahora gestionan miles de microservicios en múltiples nubes, donde una sola transacción de usuario puede tocar docenas de diferentes microservicios.
Cuando un servicio falla, puede provocar fallos en todo el sistema. Las herramientas de monitorización tradicionales y las soluciones de observabilidad en silos suelen pasar por alto estos problemas en cascada porque no pueden ver cómo interactúan los servicios.
La observabilidad full stack ayuda a eliminar estos silos al unificar la telemetría en una única fuente fiable para los datos de observabilidad. Cuando surgen problemas de rendimiento, los equipos pueden rastrear los problemas en toda la pila, lo que reduce significativamente el tiempo medio de reparación (MTTR), el tiempo promedio necesario para restaurar el servicio después de un incidente.
Con la observabilidad full stack, las organizaciones pueden optimizar el rendimiento de la aplicación, identificar las causas raíz más rápido, resolver problemas de forma proactiva y mejorar la fiabilidad del sistema.