El hardware informático es el componente físico que compone un sistema informático y le permite realizar funciones esenciales, como la entrada, la salida, el procesamiento y el almacenamiento.
Los elementos principales incluyen la unidad central de procesamiento (CPU), la memoria de acceso aleatorio (RAM), las unidades de almacenamiento (por ejemplo, unidades de disco duro, unidades de estado sólido) y la placa del sistema que las conecta. Los usuarios interactúan con los ordenadores a través de dispositivos de entrada como teclados, ratones, pantallas táctiles y escáneres. Los dispositivos de salida, como monitores, impresoras y altavoces, proporcionan información al usuario. El hardware de red, incluidos enrutadores, conmutadores y tarjetas de interfaz de red (NIC), permite la comunicación del sistema.
A diferencia del hardware, el software consta de programas e instrucciones que le indican al hardware qué tareas debe realizar. Mientras que el hardware es tangible y realiza el trabajo físico de la informática, el software es intangible y proporciona la lógica y los comandos que dan vida al hardware.
Hoy en día, el hardware informático se extiende mucho más allá de los ordenadores de escritorio tradicionales. Impulsa todo, desde servidores empresariales y centros de datos en la nube hasta teléfonos inteligentes, vehículos conectados, dispositivos médicos inteligentes y otras tecnologías de Internet de las cosas (IoT). Esta amplia integración de hardware informático determina el modo en que operan las empresas y cómo las personas viven, trabajan y se mantienen conectadas. Para las empresas, el hardware es más que lo que hay detrás de escena, es la columna vertebral de las operaciones, lo que permite un flujo de datos eficiente e impulsa la innovación.
La era moderna del hardware informático comenzó en la década de 1940 con los enormes mainframes utilizados principalmente por gobiernos e instituciones de investigación. Estas estaciones de trabajo eran caras y físicamente enormes, lo que limitaba su uso a entornos especializados. Las décadas de 1950 y 1960 trajeron consigo avances cruciales en los componentes electrónicos, haciendo que los ordenadores fueran más pequeños, más fiables y más accesibles.
En las décadas de 1970 y 1980, la invención del microprocesador condujo al auge de los ordenadores personales como el IBM® PC, que aportaron potencia informática a usuarios individuales y pequeñas empresas.
En la década de 1990 y principios de la década de 2000 se produjo un crecimiento explosivo del hardware de redes y el auge de Internet, que transformaron la forma en que las personas se comunican y el funcionamiento de las empresas. Los centros de datos y los servidores empresariales se convirtieron en una infraestructura de TI esencial, mientras que los ordenadores portátiles y los dispositivos de hardware portátiles hicieron que la informática fuera más accesible y práctica.
En los últimos años, el cloud computing ha reducido la necesidad de infraestructuras físicas al trasladar el almacenamiento y la potencia de cálculo a centros de datos remotos. Sin embargo, estos servicios en la nube todavía dependen de hardware físico masivo y altamente especializado. Al mismo tiempo, los dispositivos móviles, los sensores conectados y los sistemas integrados han hecho que la informática sea más personalizada que nunca.
Hoy en día, innovaciones como el procesamiento optimizado con IA y edge computing están transformando el modo en que las empresas analizan datos y brindan conocimiento. El hardware sigue evolucionando, haciéndose más potente, eficiente y de manera fluida integrado en la vida y el trabajo diarios. La computación cuántica representa la próxima frontera, introduciendo arquitecturas de hardware fundamentalmente nuevas capaces de resolver problemas que están más allá del alcance de los sistemas tradicionales.
El hardware informático se suele dividir en componentes internos y externos. El hardware interno se encuentra dentro de la carcasa del ordenador e incluye componentes que manejan la potencia de procesamiento y las capacidades de almacenamiento. El hardware externo consta de dispositivos periféricos que se conectan al ordenador desde el exterior para respaldar la interacción y ampliar el rendimiento.
Todos estos tipos de componentes de hardware trabajan juntos bajo el control del sistema operativo (SO), el software principal que gestiona los recursos del ordenador y proporciona una interfaz para los usuarios.
El hardware se refiere a los componentes físicos de un sistema informático que realizan tareas y procesan datos. Alternativamente, el software consiste en los programas informáticos y las instrucciones que permiten al hardware realizar operaciones específicas. Mientras que el hardware proporciona la base, el software define las acciones que realiza el sistema.
Por ejemplo, cuando ejecuta una aplicación de procesamiento de textos, el software le dice a la CPU cómo mostrar el texto en la pantalla y guardar los documentos. Del mismo modo, cuando juegas a un videojuego, el software indica a la GPU que renderice las imágenes, mientras que el hardware procesa los datos para generar el vídeo.
Con los avances en software, ahora es posible crear versiones virtuales de hardware, lo que permite que un único sistema físico ejecute varios entornos virtuales. Este proceso, conocido como virtualización de hardware, permite un uso más eficiente de los recursos y añade flexibilidad a la forma en que las empresas gestionan su infraestructura.
Mediante el uso de un hipervisor, que asigna recursos a diferentes máquinas virtuales (VM), las organizaciones pueden reducir los costes de hardware, mejorar la escalabilidad y aumentar la eficiencia operativa. La virtualización se ha convertido en la piedra angular de la informática moderna, especialmente en entornos de nube, centros de datos y sistemas de TI empresariales. Los principales proveedores de servicio en la nube, como IBM® Cloud, Microsoft Azure, Google Cloud y Amazon Web Services (AWS), dependen de la virtualización para ofrecer recursos escalables y bajo demanda y ofrecer aplicaciones y servicios modernos en la nube.
En un contexto empresarial, el hardware informático se refiere a las partes físicas que soportan las operaciones esenciales. La infraestructura tecnológica incluye dispositivos como servidores, sistemas de almacenamiento de datos y equipo de red que son críticos para gestionar datos, ejecutar aplicaciones y garantizar un rendimiento fiable del sistema.
El hardware de nivel empresarial suele ser más robusto que el equipo de nivel de consumidor, ofreciendo mayor fiabilidad, redundancia y características avanzadas. Para equilibrar el rendimiento, la seguridad y el coste, muchas empresas ahora utilizan un enfoque de nube híbrida, combinando infraestructura en las instalaciones con servicios basados en la nube.
Un modelo cada vez más popular es el hardware como servicio (HaaS), que permite a las empresas arrendar o alquilar hardware de un proveedor de servicios gestionados (MSP) mediante suscripción. Esta solución elimina la necesidad de grandes inversiones de capital iniciales al tiempo que garantiza el acceso a la última tecnología. HaaS también simplifica los flujos de trabajo de mantenimiento y ofrece flexibilidad a medida que evolucionan las necesidades de TI.
A medida que la inteligencia artificial (IA) se adopta de forma más generalizada en los entornos empresariales, piezas especializadas de hardware, como los servidores de GPU y los aceleradores de IA, se están convirtiendo en una parte estándar de la infraestructura empresarial. Estos componentes admiten el análisis avanzado, el machine learning (ML) y el proceso de automatización, lo que permite una mayor eficiencia y la innovación.
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