Otro elemento clave para garantizar un despliegue continuo y sin inconvenientes es la integración continua (CI), el proceso de desarrollo de software donde los desarrolladores integran nuevo código en la base de código a lo largo del ciclo de desarrollo.
Para que la automatización de los procesos de despliegue funcione, todos los desarrolladores que trabajan en un proyecto necesitan una forma eficiente de comunicar los cambios que se producen. La integración continua lo hace posible.
Normalmente, cuando se trabaja en el mismo proyecto de desarrollo de software, los desarrolladores trabajan con copias individuales de una rama principal del código. Sin embargo, pueden ocurrir problemas de funcionalidad y errores después de que los desarrolladores fusionan sus cambios en la base de código principal, especialmente cuando los desarrolladores trabajan independientemente unos de otros. Cuanto más tiempo trabajen de forma independiente, mayor será el riesgo.
Con CI, todos fusionan sus cambios de código en un repositorio al menos una vez al día. A medida que se producen las actualizaciones, se ejecutan pruebas de compilación automatizadas para garantizar que los cambios sigan siendo compatibles con la rama principal. Este proceso es un método a prueba de fallas para detectar problemas de integración lo más rápido posible.
Por ejemplo, las pruebas unitarias validan componentes o funciones individuales, proporcionando retroalimentación inmediata sobre el comportamiento del código. Las pruebas de integración evalúan las interacciones entre los componentes y módulos de software para garantizar que funcionen correctamente juntos y detectar cualquier problema que las pruebas unitarias puedan pasar por alto.