La exactitud de los datos se refiere al grado en que un dato refleja su valor real. Los datos exactos son correctos, precisos y no contienen errores.
La precisión de los datos es una dimensión fundamental de la calidad de los datos, junto con la integridad, la coherencia, la puntualidad, la singularidad, la validez y otras métricas. Como tal, lograr la precisión de los datos es un aspecto importante de la gestión de la calidad de los datos, un conjunto de prácticas para optimizar los datos de una organización en todos los aspectos de la calidad.
Mantener la precisión de los datos implica identificar y corregir errores, aplicar reglas de validación de datos e implementar un gobierno de datos sólido. Las políticas, normas y procedimientos claros para la recopilación, propiedad, almacenamiento, procesamiento y uso de los datos contribuyen a mantener una alta precisión de los datos.
Cuando los datos son precisos, proporcionan una base fiable para la toma de decisiones basada en datos, ya sea impulsando modelos de machine learning o orientando campañas de marketing. Por el contrario, los datos inexactos pueden dar lugar a malas decisiones empresariales, una menor satisfacción del cliente, ineficiencias operativas y pérdidas financieras.