El aprovisionamiento y la configuración son operaciones distintas en el proceso de implementación. Antes de poder configurar un recurso, como un dispositivo o un servidor, debe aprovisionarse o configurarse.
Una analogía un poco tosca, pero útil, es pensar en la construcción de una casa. El aprovisionamiento es como construir la propia estructura. Una vez que la casa está en construcción, debe configurarse para satisfacer las necesidades de su propietario: por ejemplo, se deben hacer llaves, instalar detectores de humo y sistemas de seguridad, y adaptar las habitaciones de la casa para satisfacer las necesidades de las personas que viven en ella.
En el caso de un servidor, el aprovisionamiento incluye la configuración de hardware virtual y físico, la instalación del sistema operativo, la conexión a redes y la puesta a disposición de recursos (como CPU, memoria, almacenamiento y una conexión de red) para ese servidor.
Una vez completado, el servidor se puede configurar para cumplir con los requisitos específicos de una aplicación o carga de trabajo en particular. La configuración incluye particionar discos, ajustar la configuración del sistema operativo, configurar firewalls, instalar y configurar aplicaciones, y asegurar que el sistema permanezca en el estado deseado.
Así como existen muchos tipos diferentes de aprovisionamiento, también existen muchos tipos de configuración, y ambos procesos pueden automatizarse.