GraphQL ofrece una alternativa eficiente y más flexible a la transferencia de estado representacional (REST) y las API RESTful, y resuelve algunas limitaciones de REST. Por ejemplo, proporcionar la capacidad de orientar los recursos con mayor precisión con una sola consulta.
GraphQL emplea una sintaxis intuitiva que permite a los clientes enviar una única consulta GraphQL a una API y recibir exactamente los datos que necesitan (en lugar de acceder a puntos finales complejos con muchos parámetros). Esta obtención de datos más eficiente puede mejorar el rendimiento del sistema y la facilidad de uso para los desarrolladores.
Esto hace que GraphQL sea especialmente útil para crear API en entornos complejos con requisitos de front-end que cambian rápidamente. Ni las API de REST ni las de GraphQL son inherentemente superiores; son herramientas diferentes que se adaptan a diferentes tareas.
A principios de la década de 2010, Facebook estaba experimentando un crecimiento y una transformación masivos. Pero una base de usuarios en crecimiento y un entorno de aplicaciones móviles cada vez más complejo hicieron que su enfoque RESTful existente, que requería múltiples viajes de ida y vuelta a diferentes puntos finales de la API para obtener todos los datos de consulta necesarios, fuera insostenible.
Las API REST no estaban preparadas para gestionar interfaces de usuario complejas y basadas en datos, y a menudo se encontraban con problemas de latencia e ineficiencias de datos, especialmente para usuarios móviles con planes de datos limitados o caros.
En respuesta a estos problemas, los ingenieros de Facebook desarrollaron GraphQL (junto con la plataforma de aplicaciones de una sola página React) y la lanzaron como una solución de código abierto en 2015. Finalmente, Facebook trasladó el servicio a la GraphQL Foundation, que incluye a las empresas miembro como AWS, Gatsby, Intuit y IBM en 2018.