Un ataque cibernético es un esfuerzo intencional para dañar un sistema informático o sus usuarios, mientras que el hacking es el acto de obtener acceso o control sobre un sistema a través de medios no autorizados. La diferencia clave es que los ataques cibernéticos siempre dañan a sus objetivos, pero el hacking puede ser bueno, malo o neutral.
Los actores maliciosos pueden, y a menudo lo hacen, emplear técnicas para iniciar ataques cibernéticos, por ejemplo, alguien que explota una vulnerabilidad del sistema para entrar en una red y plantar ransomware.
Alternativamente, los hackers éticos emplean técnicas de hacking para ayudar a las organizaciones a fortalecer sus defensas. Esto es esencialmente lo contrario de un ataque cibernético.
Otra distinción importante es que el hacking no siempre es ilegal. Si un hacker tiene permiso del propietario de un sistema, o es el propietario del sistema, su actividad es legal.
Por el contrario, los ataques cibernéticos casi siempre son ilegales, ya que no cuentan con el consentimiento del objetivo y tienen como objetivo causar daño.