Las estafas de scareware comienzan con un mensaje: un texto falsificado, un correo electrónico de phishing o, con más frecuencia, una ventana emergente del navegador. El sello distintivo del scareware es el uso de tácticas de miedo, como amenazas de virus o acciones legales, para lograr que la víctima actúe de inmediato.
Las ventanas emergentes de scareware pueden utilizar los logotipos de empresas reales, como Google, para parecer legítimas. Los estafadores también pueden utilizar direcciones URL y nombres de productos que parecen legítimos, como "Mac Virus Defense" o "Windows Fixer". Algunos estafadores disfrazan sus ventanas emergentes de notificaciones del sistema operativo del dispositivo, mostrando advertencias como "¡Android ha detectado un problema!". Otros estafadores hacen que sus mensajes parezcan informes de un programa antivirus real, por ejemplo, "Un análisis reciente encontró cinco virus en su dispositivo".
Tras asustar a las víctimas, los mensajes de scareware ofrecen una "solución" a su "problema". Normalmente, los estafadores instruyen a las víctimas para que descarguen un software de seguridad falso o paguen una cuota. Si los usuarios hacen caso, pueden suceder varias cosas:
El usuario sigue el mensaje a un sitio web fraudulento, donde introduce la información de su tarjeta de crédito para comprar el software. El software no existe, pero los estafadores roban los datos de la víctima para cometer robo de identidad.
En lugar de robar datos, algunos estafadores cobran a los usuarios por un software que no hace nada, excepto quizá ralentizar el dispositivo.
En el peor de los casos, los programas scareware son troyanos portadores de software malicioso, como spyware que recopila datos personales en secreto.
Incluso si una víctima no sigue las instrucciones de los estafadores, el scareware puede introducirse en su dispositivo. Algunos hackers diseñan sus ventanas emergentes de modo que al hacer clic en el botón "cerrar" se inicia una descarga encubierta.