La IaC trata la infraestructura como software. Los equipos utilizan la IaC para versionar, probar e implementar la infraestructura utilizando las mismas prácticas que utilizan para el código de la aplicación.
Este enfoque permite a los equipos eludir la configuración manual tradicional, que puede ser engorrosa y propensa a errores. La configuración manual suele implicar la configuración de servidores individuales, la gestión basada en consolas y cambios no documentados.
En su lugar, los equipos definen los requisitos de infraestructura en archivos de configuración que especifican los recursos necesarios (servidores, redes, bases de datos, políticas de seguridad) y cómo configurarlos. Estos archivos se almacenan en sistemas de control de versiones, lo que permite realizar un seguimiento, revisarlos y revertirlos.
La IaC es un elemento importante de la práctica más amplia de automatización de infraestructuras, que utiliza código y automatización para gestionar la infraestructura de TI a lo largo de su ciclo de vida. Con la IaC, los desarrolladores ya no necesitan aprovisionar manualmente los componentes de la infraestructura cada vez que desarrollan, prueban o implementan aplicaciones. Esta automatización ayuda a las organizaciones a controlar los costes, reducir los riesgos y responder rápidamente a las nuevas oportunidades de negocio.
A medida que las organizaciones adoptan arquitecturas nativas de la nube, la IaC es cada vez más esencial. Los entornos de TI ahora abarcan múltiples nubes, miles de contenedores y microservicios distribuidos. Los procesos manuales que antes gestionaban unos pocos servidores no pueden gestionar estas arquitecturas, en las que los equipos implementan con frecuencia cientos de aplicaciones a diario y aprovisionan, escalan y desmantelan constantemente la infraestructura.
La IaC ayuda a gestionar estos entornos complejos de tres maneras críticas:
- Operar a escala: configurar y mantener miles de servidores, contenedores y recursos en la nube en múltiples entornos.
- Acelerar los ciclos de implementación: escalar la infraestructura al instante para satisfacer la demanda sin una configuración manual que consume mucho tiempo.
- Garantizar la coherencia: eliminar el error humano y la desviación de la configuración que pueden contribuir a provocar vulnerabilidades de seguridad, infracciones de la conformidad e interrupciones del servicio.
Por ejemplo, una empresa de venta minorista que se prepara para el Black Friday podría necesitar escalar 100 a 1000 servidores en cuestión de horas. Con la IaC, este escalado se produce automáticamente en las instalaciones y en la nube, en función de plantillas predefinidas. Esta capacidad de escalado ayuda a garantizar que cada nuevo servidor mantenga configuraciones idénticas de seguridad y cumplimiento.
Según el IBM Institute for Business Value, el 65 % de los ejecutivos afirman que las tecnologías de automatización como la IaC están mejorando la productividad de sus equipos de TI.