IBM está a la vanguardia de la innovación en seguridad cuántica: impulsa la investigación básica y transforma las técnicas criptográficas emergentes en soluciones prácticas y listas para su uso en la empresa.
El hardware y los algoritmos cuánticos están madurando, lo que reduce la potencia de computación cuántica prevista necesaria para descifrar el cifrado estándar actual y pone en una cuenta atrás a los sistemas criptográficos que protegen hoy en día los datos confidenciales.
El propio trabajo de IBM, junto con otras investigaciones recientes de todo el sector, aportan pruebas de que los ordenadores cuánticos tolerantes a fallos podrían empezar a tener relevancia criptográfica a finales de esta década. Por otra parte, los ataques del tipo “recoger ahora, descifrar después” ponen en peligro datos que hoy en día se consideran en gran medida seguros. Esta realidad está impulsando la elaboración de normativas y directrices internacionales que instan a las organizaciones a iniciar la transición hacia la criptografía poscuántica.
El mensaje es claro: las organizaciones deben emprender ya su camino hacia la seguridad cuántica.
El riesgo cuántico se materializará de forma asimétrica, lo que significa que algunos sistemas criptográficos fallarán antes que otros, dependiendo del diseño del algoritmo y el tamaño de la clave. A diferencia del efecto 2000, no habrá un momento concreto en el que todo colapse de golpe; más bien, el riesgo cuántico se materializará a lo largo del tiempo, extendiéndose a lo largo de varios años a medida que los distintos sistemas criptográficos se vuelvan vulnerables en distintos momentos.
Para las organizaciones, esto se traduce en una ventana prolongada de exposición al riesgo, lo que hace esencial una transición programática en todo el patrimonio criptográfico; no solo en los algoritmos que hoy se sabe que están rotos. Para la mayoría de las organizaciones, un enfoque reactivo para solucionar los problemas resultará casi imposible, se prolongará en el tiempo y supondrá una gran perturbación para las operaciones empresariales.
La buena noticia es que las medidas de protección se están adelantando a los riesgos.
Los avances se han acelerado en todo el sector, IBM ha colaborado en la elaboración de tres de los cuatro algoritmos de criptografía poscuántica publicados por el NIST en 2024 y lleva trabajando con sus clientes en transformaciones resistentes a la computación cuántica desde 2019. En los últimos años, IBM ha contribuido a aumentar la concienciación sobre los riesgos cuánticos a nivel directivo, ha evaluado la exposición de las organizaciones a dichos riesgos y ha elaborado hojas de ruta concretas para impulsar programas activos de migración y corrección. Las contribuciones de IBM van más allá de las empresas individuales, ya que ayudan a definir múltiples estrategias gubernamentales nacionales de criptografía poscuántica (PQC) y a reunir consorcios del sector para acelerar la transformación a gran escala hacia la PQC.
Esta tendencia ya se está extendiendo también a otros sectores. Por ejemplo, IBM y Vodafone han estado trabajando juntos para explorar cómo aplicar la criptografía poscuántica en la infraestructura y los sistemas de red de Vodafone. Además, IBM se asoció recientemente con plataformas de mensajería instantánea como Signal y Threema para rediseñar los protocolos de cifrado básicos con vistas a un mundo resistente a la computación cuántica. La propia oficina del CIO de IBM aprovecha la tecnología cuántica segura de IBM para afrontar los desafíos del descubrimiento, la visibilidad, la corrección y la modernización en la gestión de la criptografía, y mantenerse por delante del riesgo de “recoger ahora, descifrar después”.
Las principales organizaciones de todos los sectores ya están realizando un inventario de sus activos criptográficos, probando el uso de algoritmos poscuánticos e incorporando la criptoagilidad a sus entornos. Y aunque la adopción inicial se concentró en sectores como las telecomunicaciones, la tendencia se está expandiendo ahora en los servicios financieros, el gobierno, la sanidad y las infraestructuras críticas
Los estándares, las herramientas y la experiencia necesarios para avanzar ya existen.
Basándonos en la experiencia de IBM trabajando con clientes durante los últimos años, en lo que respecta al camino hacia la seguridad cuántica, las organizaciones avanzan a diferentes ritmos, con distintos niveles de preparación, afectados por la complejidad organizativa, la tecnología heredada y la evolución de los estándares.
Sin embargo, el proceso tiende a seguir un patrón constante y se desarrolla en dos fases amplias. Estas fases están respaldadas por un conjunto de pasos prácticos que ayudan a las organizaciones a pasar de la incertidumbre a la ejecución.
La mayoría de las organizaciones se encuentran hoy en esta fase inicial, en la que el desafío principal no es elegir algoritmos, sino comprender sus propios desafíos específicos lo suficiente como para poder actuar con confianza.
En esta etapa, los clientes luchan constantemente con:
La fase 1 consiste en generar impulso sin causar trastornos, ofreciendo un plan sólido en torno al cual puedan unirse los equipos de dirección, seguridad y tecnología.
A medida que las organizaciones avanzan hacia la ejecución, la naturaleza del desafío cambia. La pregunta ya no es qué debemos hacer, sino cómo lo hacemos sin arruinar el negocio.
IBM ha desarrollado herramientas innovadoras para desglosar el proceso de migración mediante una metodología de priorización tanto descendente como ascendente que reduce la complejidad y fomenta un enfoque gestionable y sistemático de la transformación PQC.
Los cambios criptográficos deben integrarse en las iniciativas habituales de modernización, como las actualizaciones de aplicaciones, las renovaciones de infraestructura, las migraciones a la nube y las hojas de ruta de los proveedores, al tiempo que se gestionan las complejas cadenas de dependencia y los distintos grados de preparación del sector.
La criptoagilidad es una estrategia fundamental de corrección y migración para la preparación poscuántica. Esta transición presenta una oportunidad para construir la criptografía de la manera correcta. Una arquitectura criptoágil permite a las organizaciones no solo migrar a PQC, sino también mantener una capacidad de respuesta. La criptoagilidad permite a las organizaciones escalar la protección de datos basada en criptografía con confianza, reducir los costes operativos asociados a la gestión de la criptografía y disminuir significativamente el riesgo de seguridad a largo plazo.
La computación cuántica y la criptografía poscuántica seguirán evolucionando. IBM está a la vanguardia de esta innovación, impulsando la investigación fundacional y traduciendo las técnicas criptográficas emergentes en soluciones prácticas y preparadas para la empresa.
La colaboración con IBM ofrece a las organizaciones la ventaja de ser pioneras, un asesoramiento continuo a medida que evoluciona el panorama tecnológico y la tranquilidad que supone trabajar con un líder que contribuye a definir el futuro de la seguridad resistente a la computación cuántica.