Sostenibilidad en las entidades financieras

By | 4 minute read | 13/01/2022

Sostenibilidad en las entidades financieras

Álvaro Saavedra

Álvaro Saavedra López
Client Executive, Banking & Financial Markets
Experto de Soluciones Riesgos y Cumplimiento de IBM

A la hora de escribir este articulo pensaba cómo han cambiado los tiempos. Hace apenas unos años, tocar la puerta de las entidades financieras para hablarles de sostenibilidad era una pequeña osadía; sentían que era un concepto que no iba con ellos y además se asimilaba a más “coste” que a otra cosa. Hoy, ocurre justo lo contrario: son las direcciones financieras que tocan la puerta de las áreas y expertos en sostenibilidad para entender lo que está pasando, que no es poco.

¡Quien nos iba a decir que financiarse hoy puede ser más asequible si se acredita un comportamiento ambiental positivo!…

Las finanzas sostenibles son aquellas que adoptan un criterio ético e incluyen factores sociales y medioambientales en las decisiones de inversión a largo plazo. Esta nueva forma de enfocar las finanzas supone un cambio de cultura para el mundo financiero que, poco a poco, se está adaptando para satisfacer las demandas de un público cada vez más concienciado. Un cambio cultural en parte impulsado por las presiones de las propias entidades y los reguladores para que se identifique el riesgo climático como riesgo financiero.

Las finanzas sostenibles han llegado para quedarse y cada vez hay más personas, especialmente los ‘millennials’, conscientes de que sus inversiones pueden marcar la diferencia. Hay estudios que señalan que las finanzas sostenibles son cada vez más demandadas por la ciudadanía.  En concreto, en relación con el factor de sostenibilidad en las decisiones de inversión personal, el estudio de consumidores del Día de la Tierra 2021 del IBM Insitute for Business Value (IBV) señala que «el 48% de todos los inversores personales encuestados ya tienen en cuenta la sostenibilidad medioambiental en sus carteras de inversión y otra quinta parte (21%) considera que es probable que lo haga en el futuro. El 59% de los inversores personales encuestados espera comprar o vender participaciones en el próximo año basándose en factores de sostenibilidad medioambiental».

Por otro lado, el informe Otro consumo para un futuro mejor realizado por Nueva Economía e Innovación Social (NESI) y la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) pone de manifiesto que, en países como España, el 73% de la población toma decisiones económicas teniendo en cuenta criterios de sostenibilidad.

Aunque las finanzas sostenibles tienen un componente “verde” muy importante, como combatir el cambio climático o la reducción de los gases contaminantes, también incluyen aspectos sociales, con el objetivo de fomentar modelos económicos en las empresas que fomenten el respeto a los derechos humanos, la justicia social y el buen gobierno de las empresas.

Actualmente, algunas empresas describen sus políticas de sostenibilidad en informes específicos para este fin o en sus informes de responsabilidad social corporativa. Y las grandes compañías presentan esta información mediante el estado de información no financiera (EINF) que forma parte del informe de gestión que elaboran anualmente.

La divulgación de esta información contribuye a medir, supervisar y gestionar el rendimiento de las empresas y su impacto en la sociedad.

Como un paso mas allá en la obligación de divulgar la información, en 2022 entrará en vigor el nivel II del Reglamento de Divulgación de Finanzas sostenibles del Plan de Acción sobre Finanzas Sostenibles de la UE, en el que se detallará la información obligatoria a reportar sobre los criterios de la sostenibilidad.

El sistema financiero estará obligado a reportar su alineamiento taxonómico. Este reto afecta a las entidades financieras dentro y fuera de balance.

La propuesta de información a divulgar que hace la European Banking Authority (EBA) se apalanca en la TFCD (Task Force on Climate-Related Financial Disclosures), la taxonomía y en los datos que producirán en 2022 los principales prestatarios de los bancos sujetos a la NFRD (Non-Financial Reporting Directive.

Estos requerimientos solo aplican a grandes entidades cotizadas a partir de junio 2022.

Las entidades financieras se encuentran ante el gran reto que supone la aplicación de los criterios técnicos propuestos por EBA fundamentalmente por la:

  • Poca (o nula) materialidad de los datos. Dificultad de obtención fundamentalmente para empresas no cotizadas.
  • Metodología cambiante todavía no claramente definida.
  • Requisitos muy específicos difíciles de cumplir.
  • Corto plazo de adaptación a la normativa.

Las entidades deben acometer cambios importantes para cumplir las necesidades cada vez más acuciantes en cuanto a sostenibilidad. La tecnología juega un papel importante para permitir y acelerar los cambios que el sector de los servicios financieros tendrá que experimentar para ayudar a financiar las iniciativas de sostenibilidad. Los expertos de IBM pueden ayudar a determinar cómo el sector financiero puede utilizar la tecnología y los datos para movilizar y dirigir la financiación de proyectos de sostenibilidad.

Juntos podemos volver a redactar el manual de la auténtica responsabilidad corporativa y crear un verdadero impacto

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