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Alimentación inteligente

La tecnología revoluciona los métodos de cultivo, el sabor de los alimentos y su proceso de producción hasta que llegan hasta su plato.

Navegación de orejas

El mundo necesita alimentarse en un contexto de profunda transformación. Si somos inteligentes, podremos satisfacer la demanda global de alimentos.

El precio de los alimentos está en alza. Su escasez genera un malestar global. Diez millones de personas mueren de hambre cada año y de enfermedades relacionadas con la desnutrición.

La cadena alimentaria es más frágil que nunca. Pero mantenerla no es una simple cuestión de producir más. Los sistemas alimentarios inteligentes pueden conectar a productores, distribuidores, minoristas y consumidores para hacer un mejor uso de los recursos existentes.


 

Los científicos creen que existen 140.000 variedades de arroz cultivado, pero nadie sabe el número exacto. Tailandia es el mayor exportador mundial de arroz. EE. UU. ocupa la duodécima posición. En lugar de “¿cómo estás?”, el saludo chino típico es “¿has comido arroz hoy?”.

Buenos cereales

El arroz es el alimento básico de más de la mitad de la población mundial. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, el 20% del aporte energético de cada hombre, mujer y niño en el mundo procede del arroz. ¿Y si la tecnología alimentaria pudiera convertir este cereal —prevalente en la dieta de la mayoría de la población mundial— en un cultivo más resistente y nutritivo?

En primer lugar, habría que estudiar la estructura de las proteínas del arroz. El grupo de investigación de biología computacional (Computational Biology Research Group) de la Universidad de Washington ha desarrollado un software de última generación capaz de ello. Pero ni dos ni una docena de ordenadores podrían descifrar entre 30.000 y 60.000 estructuras de proteínas diferentes. Por ello, los investigadores recurrieron a la World Community Grid de IBM.

Con una capacidad de proceso de 167 teraflops, esta red mundial aprovecha la potencia no utilizada y donada de casi un millón de PCs. Utilizando la World Community Grid, el proyecto puede completarse en menos de dos años, frente a los 200 que se necesitarían con sistemas informáticos más convencionales.


 

El buen gusto está en los genes

Pocas cosas son tan simples como un caramelo. Pero hay mucha ciencia detrás de algo tan sencillo y dulce.

En los últimos años, la industria del cacao ha sufrido varias plagas de hongos que han costado a los productores unas pérdidas anuales estimadas en 700 millones de dólares. La división de Investigación de IBM, el departamento de Agricultura estadounidense y Mars Incorporated se han asociado para encontrar la fuente del problema. Con su colaboración, esperan secuenciar el genoma del cacao, ingrediente básico del chocolate.

Los investigadores utilizarán la tecnología de biología computacional de IBM y sus conocimientos en este ámbito para desarrollar un mapa genético detallado, con vistas a identificar los rasgos genéticos específicos que permitan cultivar plantas de cacao más productivas y resistentes a la sequía y a las plagas.

Pero, al igual que cuando se saborea un dulce, los resultados de esta investigación serán mejores cuando se compartan. Mars cederá la información sobre el genoma al Public Intellectual Property Resource for Agriculture (PIPRA), organismo que apoya la innovación agrícola principalmente con fines humanitarios, pero también comerciales a pequeña escala.

El 70% de la producción mundial de cacao procede de África. En EE. UU., por cada dólar de cacao importado, entre uno y dos dólares de la producción agrícola nacional se destinan a la fabricación de productos de chocolate. El genoma del cacao tiene unos 400 millones de pares de bases. El genoma humano 'sólo' tiene 3.000 miliones.

 

IBM ayuda a racionalizar las operaciones logísticas

Ringnes, filial del grupo Carlsberg y la mayor fábrica de cerveza de Noruega, utiliza la tecnología de sensores de IBM para obtener mayor visibilidad en sus operaciones logísticas y ofrecer un mejor servicio a los minoristas y a los consumidores noruegos.


 

Por qué un mundo inteligente se nutre de chocolate.


Incluso en tiempos económicos difíciles, el chocolate ofrece uno de los placeres más sencillos y baratos de la vida. Pero la próxima vez que pruebe un pedazo, piense que esa delicia es el producto de una vasta cadena de suministro que incluye transportistas, transformadores alimentarios, vendedores, frágiles hábitats naturales y 6.5 millones de agricultores. Para muchos de ellos, su pequeño lujo tiene grandes consecuencias.

El cacao es el ingrediente básico del chocolate y el núcleo de un intrincado sistema global de individuos, familias y comunidades que dependen del cacao para ganarse la vida —un sistema que suministra más de tres millones de toneladas de chocolate cada año a millones de personas en el mundo.

La planta de cacao es tan frágil que sólo crece en una estrecha franja geográfica próxima al Ecuador. Se necesitan casi cinco años para que un árbol de cacao dé sus primeros frutos. Más del 30% del cultivo de cacao se pierde cada año debido a plagas de hongos, barrenadores, enfermedades y sequías.

Estas pérdidas, equivalentes a 700 millones de dólares, tienen un gran impacto en los países en desarrollo de África occidental, del sudeste asiático, Sudamérica y Centroamérica, donde se produce más del 90% del cacao mundial.

Un sistema alimentario inteligente ayudaría a los productores a mejorar la calidad y la cantidad de sus cultivos y facilitaría un desarrollo sostenible para las generaciones futuras. Este es precisamente el objetivo del ambicioso proyecto liderado por Mars Incorporated, la mayor compañía chocolatera del mundo, el Servicio de Investigación Agrícola del departamento de Agricultura de EEUU e IBM.

Juntos, esperamos secuenciar y analizar el genoma del cacao, formado por unos 400 millones de pares de bases de ADN. Combinando nuestros conocimientos en biología computacional y en supercomputación, confiamos en permitir a los investigadores analizar ingentes cantidades de datos biológicos para descifrar modelos genéticos que podrían generar plantas más fuertes, cosechas más abundantes y prácticas agrícolas más inteligentes. La información genética resultante se abrirá al dominio público a través del Public Intellectual Property Resource for Agriculture, para ayudar a los agricultores de todo el mundo a cultivar nuevas plantas, más resistentes a las enfermedades, que requieren menos agua, pesticidas y fertilizantes químicos y que producen al mismo tiempo granos más sabrosos.

Si logramos cultivar de forma inteligente el cacao , también podremos hacerlo con el maíz, los cereales y la soja. Imagine el impacto del arroz inteligente —la principal fuente de alimentación de más de la mitad de la población mundial, que proporciona a cada hombre, mujer y niño del planeta el 20% de su aporte energético diario. (IBM también está trabajando en este ámbito, utilizando nuestra World Community Grid para estudiar la estructura de las proteínas de arroz).

Desde el origen de la agricultura, los productores persiguen cultivos más resistentes y mejores cosechas. En un mundo inteligente, la infusión de inteligencia puede mejorar la producción y la diversificación, reducir costos e ineficiencias y crear mayores oportunidades económicas para los actores del sector, lo que sería aún más dulce.

Construyamos un mundo más inteligente.


 

Un mundo inteligente necesita alimentos inteligentes.


Crema de cacahuete. Leche. Alimentos infantiles. Espinacas. Estos son sólo algunos de los productos retirados en masa del mercado el año pasado. Sólo en EEUU, cerca de 140.000 toneladas de productos cárnicos y avícolas se retiraron entre 1994 y 2007. Los consumidores exigen conocer más detalles sobre los alimentos que compran, como por ejemplo dónde se crían los animales y en qué condiciones. Quieren saberlo todo, desde la granja hasta la mesa. Es comprensible, si se tiene en cuenta que sólo en EEUU se producen 76 casos de enfermedades relacionadas con la alimentación cada año.

Pero, ¿cómo dar visibilidad a una cadena de suministro que abarca miles de kilómetros y atraviesa fronteras y debe proteger mercancías perecederas como los productos cárnicos y avícolas? ¿Cómo reducir las pérdidas, que alcanzan el 50% desde la granja hasta la mesa, en un mundo donde 820 millones de personas sufren desnutrición? ¿Cómo construir un sistema alimentario más inteligente?

Matiq, una filial del mayor proveedor alimentario de Noruega, trabaja con IBM en una infraestructura tecnológica para seguir la pista de cada pechuga de pollo, cada costilla de cerdo, pata de cordero y bife de ternera que produce para el mercado noruego. Su sistema permitirá empaquetar sus productos con etiquetas RFID para mantenerlos en condiciones óptimas. En la planta de producción, una serie de sensores codificados con datos se incluyen en cada pieza de carne. Cuando la carne se corta, el sistema da información a los sensores sobre la granja de origen, la edad del animal y su salud. Los lectores RFID capturan la información a medida que los sensores avanzan en las distintas etapas del proceso, desde la producción hasta la distribución y la entrega.

Como resultado, los proveedores alimentarios y los supermercados noruegos tendrán más y mejor información sobre la carne que venden, pudiendo hacer uso de un software para localizar los alimentos en cualquier eslabón de la cadena de suministro.

El sistema alimentario inteligente de Matiq puede ayudar a proveedores y vendedores a reducir costos y mejorar la seguridad. Aún más importante, puede incrementar la confianza de los consumidores en la calidad de los alimentos que compran, ofreciendo información detallada sobre las condiciones de cría del animal. Un analista del sector prevé que, en 2015, hasta 900.000 millones de productos alimentarios en el mundo llevarán las etiquetas RFID.


 

Congelador inteligente

Los carniceros de las tiendas Future Store de METRO en Alemania, hacen más que preparar asados. También utilizan etiquetas RFID inteligentes en el marco de una solución diseñada por IBM. Cada paquete está identificado y registrado cuando entra en el expositor refrigerado, completamente equipado con lectores para escanear la etiqueta de cada producto cuando entra, cuando se coloca y cuando sale hacia el consumidor. La información ayuda a las tiendas a mantener sus productos frescos, controlar el entorno en el que se almacenan y gestionar el inventario con datos sobre las ventas en tiempo real.

RIF: J-00019078-0