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Una terapia para el
comercio minorista

Énfasis en la fidelización de los clientes, la racionalización de la cadena de suministro y la maximización de la rentabilidad.

Navegación de orejas

Comercio más inteligente. Una terapia para el comercio minorista. Conozca más aquí.

 

Conversaciones para un planeta más inteligente. Atención compradores en un planeta más inteligente.

Pensarás que nada es más dinámico y está más al día que nuestra forma de comprar y vender. Desde las antiguas ágoras de Grecia a los modernos hipermercados, los mercados siempre han sido el mejor barómetro para medir el cambio económico y social.
Sin embargo, el modelo del comercio minorista está pasando por dificultades. Es todavía un modelo arcaico anclado en una realidad de una época pasada, que se basa en un proceso direccional de “push” donde los productos son fabricados de manera independiente a la demanda y puestos en el mercado masivamente para consumidores que realizan la mayoría de sus compras en grandes centros comerciales. Este modelo funcionaba bien para fabricantes, minoristas y consumidores hace medio siglo. Hoy en día, este sistema se está esforzando en adaptarse a las nuevas cadenas de proveedores globales, a las nuevas formas de comerciar, a los nuevos lugares de venta, tanto físicamente como on-line, y a los nuevos tipos de consumidores.

En el mercado global de la venta al por menor los plazos de entrega se realizan con un periodo de 6 a 10 meses de antelación, obligando a los vendedores a tomar arriesgadas decisiones sobre la compra de inventario, la tendencia de los consumidores y los métodos de distribución, produciendo en las cadenas de suministro un excedente de 1,2 billones de mercancías.
Al mismo tiempo, los minoristas pierden en ventas no realizadas una nada desdeñable cantidad de 93 millones de dólares cada año, debido a la falta en los almacenes del producto demandado por los consumidores. Y esa demanda es cada vez más insistente e inmediata que nunca: en Estados Unidos alrededor del 92% de los adultos consultan las opiniones de otras personas en internet antes de ir a comprar.

Para poder vender mejor en un planeta más inteligente, minoristas y fabricantes necesitan sistemas más inteligentes. Una vez que las cadenas de proveedores globales tiendan hacia esta nueva realidad, deben interconectarse entre sí, para que el sistema pueda alimentarse de las opiniones de los consumidores en cada parte del proceso, desde el diseño hasta la distribución. Luego, necesita ser instalado, para que cada artículo del inventario pueda ser seguido y contabilizado. Y necesita que sea un sistema inteligente, para que la vasta información proporcionada por los consumidores pueda ser analizada y convertida en valor real.

Se pueden ver varios ejemplos de esta situación hoy en día: 1-800-FLOWERS.COM está derribando las barreras que existen entre sus 14 marcas a través de una página web más flexible que permite responder a la demanda de los consumidores de forma más rápida y eficiente.
El comerciante Moosejaw está dando a sus consumidores una experiencia de compra sin interrupciones entre sus diferentes canales (tienda, web, teléfono móvil, etc.) y está registrando los “feedbacks” y las opiniones de los mismos clientes en un sistema diseñado para la mejora constante de los productos y de la experiencia en sí misma. El grupo alemán METRO, una de las empresas de venta al por menor más grandes e internacionales del planeta, ha introducido tecnología RFID a lo largo de toda su cadena de suministros para conseguir que los productos que son demandados por sus clientes lleguen a las tiendas cuando ellos los necesitan. El reconocido diseñador de moda Elie Tahari ha construido una plataforma de información sobre los inventarios para poder relacionar sus productos con la demanda de sus clientes.

Al construir información útil en todo el sistema minorista; comerciantes, fabricantes y proveedores pueden eliminar ineficiencia y sobrantes en cada ámbito de la cadena, lo cual es básico teniendo en cuenta la situación actual del sistema económico. Incluso más importante es que ahora los minoristas pueden abastecer mejor a la nueva generación de clientes, y sólo aquellos que consigan un alto valor añadido, servicio individualizado y precios económicos podrán seguir creciendo.

Yendo más allá, el hasta ahora santo y seña de los comerciantes puede que deje de ser sólo responsabilidad de los consumidores, “deja que sea el comprador el que tenga cuidado”. En un sistema comercial más inteligente, es el vendedor quien debe estar más atento y ser más responsable con el cliente.

Construyamos un planeta más inteligente.




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