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Educación para un planeta más inteligente

Computación en nube, virtualización y análisis de datos de estudiantes hacen sus sistemas más inteligentes

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Conversaciones para un planeta más inteligente. Una nueva escuela de pensamiento para un planeta más inteligente.

Una nueva escuela de pensamiento para un planeta más inteligente. Conozca las tendencias clave en el aprendizaje, los avances en la computación y los factores económicos que están dando nueva forma a nuestros sistemas educativos.

Nuestros sistemas educativos constituyen uno de los grandes logros perdurables del siglo XIX. Se los diseñó a fin de preparar a los niños para el éxito en una economía industrial pujante y cumplieron su objetivo de manera satisfactoria. Pero la economía del siglo XXI, basada en los servicios y el conocimiento, ha alterado el panorama y exige habilidades y formas de aprendizaje diferentes. Si deseamos ayudar a nuestros niños a alcanzar todo su potencial (y materializar el potencial de un planeta más inteligente), entonces la escuela misma deberá convertirse en una institución mucho más inteligente.

Para empezar, podemos integrar de mejor manera el universo de industrias familiares que conforman el “sistema” educativo actual. Los países desarrollados gastan, en promedio, casi el 4% de su PBI en educación, y los costos están aumentando: subieron un 42% entre los años 1995 y 2004, según un estudio de la OCDE. Y la situación es similar más allá de la región que se analice. En China, existen aproximadamente 500.000 escuelas primarias y secundarias, y cada una de ellas gestiona su propia infraestructura.

Un sistema educativo más inteligente comenzaría por reducir el derroche y actualizar la infraestructura desactualizada. Esto es sumamente importante durante una crisis económica, donde se precisan fondos para una mejor educación. Pero, sobre todo, una educación más inteligente no reestructurará el aprendizaje en torno de los procesos administrativos, sino en torno de dos componentes clave de cualquier sistema educativo: el alumno y el docente.

Los sistemas más inteligentes también garantizan que las escuelas no soporten solas la carga educativa. Permiten la inclusión de organizaciones y comunidades que brindan respaldo (de universidades a organismos de servicios sanitarios y sociales, además de las familias), transformando a las escuelas en un ecosistema educativo centrado en el alumno.

En China, el Ministerio de Educación está expandiendo el acceso y mejorando el intercambio de conocimientos mediante su plataforma de e learning “Blue Sky”, de código abierto. Desde julio de 2006, más de 780.200 alumnos y docentes chinos han utilizado esta plataforma. El Estado de Brandenburg en Alemania está aprovechando las herramientas basadas en la Web que ayudan a los docentes y otros expertos en materia educativa a conectarse sistemáticamente por primera vez, en una región ampliamente dispersa. En el Condado de Broward, Florida, los padres pueden acceder a un “consejero virtual” para rastrear la asistencia de sus hijos, así como sus tareas y progreso. En Ohio, los datos de los alumnos se introducen en paneles de control (dashboards) del desempeño, ayudando a los docentes a compartir materiales de curso y planificaciones de clase. En el horizonte se divisa la oportunidad de crear “nubes” educativas, como la que utiliza la Universidad del Estado de Carolina del Norte para brindar capacidades de computación y herramientas de TI a los alumnos y docentes para fines de investigación, aprendizaje y administración.

A pesar de las intensas presiones fiscales en todo el planeta, los programas de estímulo económico ofrecen la oportunidad de fomentar una innovación real en la forma en que se imparte educación. Muchas regiones, estados y provincias están explorando nuevos modelos, entre ellos, la prestación de servicios compartidos para las funciones de rutina. Y los ahorros resultantes pueden invertirse en una mejor remuneración docente y la contratación de nuevos profesionales en áreas clave, como matemática y ciencia. Porque, a fin de cuentas, los principales beneficiarios de una educación más inteligente deben ser aquellos que enseñan y aquellos que aprenden.

Construyamos un planeta más inteligente.




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