Las empresas suelen definirse por cómo afrontan los acontecimientos que escapan a su control. Por ejemplo, la forma de reaccionar ante una tecnología disruptiva o de afrontar un cambio repentino en los mercados puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso.
La planificación de contingencias es el arte de prepararse para lo inesperado. Pero, ¿por dónde empezar y cómo separar las amenazas que podrían causar un daño real a su empresa de las que no son tan críticas?
A continuación encontrará algunas definiciones importantes, buenas prácticas y ejemplos sólidos que le ayudarán a elaborar planes de contingencia para cualquier cosa a la que se enfrente su empresa.
Los planes de contingencia empresarial, también conocidos como "planes de continuidad del negocio" o "planes de respuesta a emergencias", son planes de acción para ayudar a las organizaciones a reanudar su actividad normal tras una interrupción involuntaria. Las organizaciones elaboran planes de contingencia para hacer frente a diversas amenazas, como catástrofes naturales, paradas imprevistas, pérdida de datos, violaciones de la red y cambios repentinos en la demanda de los clientes.
Un buen punto de partida es plantear una serie de preguntas del tipo "qué pasaría si..." que propongan los peores escenarios para los que necesitarás un plan. Por ejemplo:
Los buenos planes de contingencia priorizan los riesgos a los que se enfrenta una organización, delegan responsabilidades en los miembros de los equipos de respuesta y aumentan la probabilidad de que la empresa se recupere totalmente tras un acontecimiento negativo.
En la primera fase del proceso de planificación de contingencias, las partes interesadas elaboran una lista de posibles riesgos a los que se enfrenta la empresa y analizan cada uno de ellos. Los miembros del equipo debaten los posibles riesgos, analizan el impacto del riesgo de cada uno y proponen líneas de actuación para aumentar su preparación general. No es necesario crear un plan de gestión de riesgos para cada una de las amenazas a las que se enfrenta la empresa, sino sólo para las que los responsables de la toma de decisiones consideren muy probables y con un impacto potencial en los procesos empresariales normales.
El análisis del impacto empresarial (BIA, por sus siglas en inglés) es un paso fundamental para comprender cómo responderán las distintas funciones de una empresa ante acontecimientos inesperados. Una forma de hacerlo es ver cuántos ingresos genera la unidad de negocio en riesgo. Si el BIA indica que se trata de un porcentaje elevado, lo más probable es que la empresa quiera dar prioridad a la creación de un plan de contingencia para este riesgo empresarial.
Para cada amenaza potencial a la que se enfrente su empresa y que tenga tanto una alta probabilidad de producirse como un alto impacto potencial en las operaciones comerciales, puede seguir estos tres sencillos pasos para elaborar un plan:
A veces puede resultar difícil justificar la importancia de dedicar recursos a prepararse para algo que quizá nunca ocurra. Pero si algo nos han enseñado los acontecimientos de estos últimos años es que contar con planes de contingencia sólidos tiene un valor incalculable.
Piense en los problemas de la cadena de suministro y la escasez crítica provocada por la pandemia o el caos de las cadenas de suministro mundiales provocado por la invasión rusa de Ucrania. Cuando se trata de convencer a los directivos del valor de contar con un sólido Plan B, es importante tener en cuenta el panorama general, no solo el coste del plan, sino los costes potenciales en los que se incurriría si no se pone en marcha ningún plan.
Los mercados y los sectores cambian constantemente, por lo que la realidad a la que se enfrenta un plan de contingencia cuando se pone en marcha puede ser muy distinta de aquella para la que se creó. Los planes deben ponerse a prueba al menos una vez al año, y deben realizarse nuevas evaluaciones de riesgos.
Estos son algunos escenarios modelo que demuestran cómo se prepararían distintos tipos de empresas para hacer frente a los riesgos. El proceso de tres pasos que aquí se describe puede utilizarse para crear plantillas de planes de contingencia para cualquier amenaza a la que se enfrente su organización.
¿Y si su actividad principal fuera tan importante para sus clientes que un tiempo de inactividad de tan sólo unas horas pudiera suponer una pérdida de ingresos de millones de dólares? Muchas redes de Internet y de telefonía móvil se enfrentan a este reto cada año. He aquí un ejemplo de plan de contingencia que les ayudaría a prepararse para afrontar este problema:
Si su actividad principal tiene cadenas de suministro complejas que atraviesan diferentes regiones y países, vigilar las condiciones geopolíticas en esos lugares será crucial para mantener la salud de sus operaciones comerciales. En este ejemplo, veremos a un distribuidor de alimentos que se prepara para hacer frente a la escasez de un ingrediente muy necesario debido a la volatilidad en una región crucial para su cadena de suministro:
Los responsables de una gran red social conocen un riesgo de ciberseguridad en su aplicación que están trabajando para solucionar. En caso de que sufran un hackeo antes de solucionarlo, es probable que pierdan datos confidenciales de sus clientes:
Cuando las operaciones empresariales se ven interrumpidas por un acontecimiento negativo, una buena planificación de contingencias dota a la respuesta de una organización de estructura y disciplina. Durante una crisis, los responsables de la toma de decisiones y los empleados suelen sentirse abrumados por la acumulación de acontecimientos que escapan a su control, y contar con un plan de respaldo exhaustivo ayuda a restablecer la confianza y a que las operaciones vuelvan a la normalidad.
He aquí algunos beneficios que las organizaciones pueden esperar de unos planes de contingencia sólidos:
IBM Maximo Application Suite es una solución integrada basada en la nube que ayuda a las empresas a responder rápidamente a las condiciones cambiantes. Al combinar el poder de la inteligencia artificial (IA), el Internet de las cosas (IoT) y los análisis avanzados, permite a las organizaciones maximizar el rendimiento de sus activos más valiosos, alargar su vida útil y minimizar los costes y el tiempo de inactividad.