Comercio Internacional

Por un comercio global cada vez más digital

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Si el futuro es digital, necesitamos reglas de comercio internacional actualizadas.

El comercio global en el siglo XXI trasciende la noción tradicional de envío de bienes o materiales físicos. Los paquetes de software se pueden descargar, los servicios se pueden proporcionar en la nube y las empresas gestionan las operaciones globales con flujos constantes y transfronterizos de datos. Solo la industria del comercio electrónico estuvo valuada en $ 27.7 billones de dólares en 2016.

La tecnología está transformando nuestra economía global, permitiendo que la información, los servicios y los bienes viajen más rápido a través de las fronteras, al tiempo que brindan enormes beneficios a empresas y consumidores por igual. Sin embargo, podemos perder estos beneficios si no modernizamos las reglas del comercio internacional obsoletas, diseñadas para el comercio del siglo XX. Necesitamos asegurarnos de que nuestras reglas comerciales digitales sigan actualizadas.

Con la celebración de la Conferencia Ministerial de Comercio y Economía Digital del G20 en Tsukuba, Japón, el 8 y 9 de junio, se tuvo la rara oportunidad para que las naciones líderes trabajaran juntas para crear un marco de comercio digital para el siglo XXI y más allá. Los resultados de esta reunión Ministerial serán considerados en la Cumbre de Líderes que se llevará a cabo en Osaka, el 28 y 29 de junio.

Creemos que los gobiernos de nuestra región desempeñan un papel crítico con otros países del G20 para avanzar las negociaciones comerciales digitales en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que ayudarán a nuestras empresas a competir en esta nueva economía y a ofrecer mayores beneficios a los consumidores.

Necesitamos la creación de un Acuerdo Internacional de la Economía Digital (IDEA, por sus siglas en inglés), que debe:

  • permitir el libre flujo de datos,
  • prohibir requisitos innecesarios de almacenamiento de datos locales,
  • proteger la propiedad intelectual valiosa, como el código fuente y los algoritmos, de la divulgación forzada,
  • prohibir los derechos de aduana sobre las transmisiones electrónicas, y
  • promover la cooperación internacional para garantizar la protección de la privacidad y la seguridad.

A continuación el por qué:

El comercio digital tiene un enorme potencial para que se beneficien los exportadores, empresas y consumidores de nuestros países: mayor acceso a mercados extranjeros, mayor disponibilidad de servicios avanzados, participación en cadenas de suministro globales y menores costos debido al aumento de la competencia. Sin embargo, estos beneficios solo se obtienen cuando las empresas se desempeñan dentro de un entorno de mercado que les ayuda a tener éxito, libre de regulaciones onerosas y barreras comerciales perjudiciales.

En el corazón de esta economía digital están los datos. Los datos son el alma de la economía global, y todas las empresas que operan a nivel mundial, independientemente del sector, confían en su capacidad para trasladar los datos a través de las fronteras para atender a los clientes de todo el mundo y gestionar las cadenas de suministro globales. El acceso a datos globales también puede permitir a los ciudadanos, empresarios y comunidades innovar, diseñar, desarrollar y lanzar sus propias soluciones digitales.

Según el Instituto Global McKinsey, los flujos de datos globales ya contribuyen más al PIB mundial que el comercio de productos manufacturados. Además, los flujos de datos globales, con las protecciones de privacidad y seguridad apropiadas, pueden permitir la aplicación de servicios basados ​​en la nube, como el análisis de datos y la inteligencia artificial. Estos últimos contribuyen para abordar problemas sociales, cómo encontrar nuevos tratamientos para el cáncer y mejorar los pronósticos meteorológicos que salvan vidas. Sin mencionar el papel crítico que jugará la economía digital en la creación de la fuerza laboral para el futuro, los flujos de datos globales constituyen una fuerza para el bien social y la prosperidad económica para todos.

Sin embargo, estos beneficios están cada día más en riesgo debido a los requisitos innecesarios y discriminatorios de localización de datos y a las restricciones en los flujos de datos transfronterizos. Las negociaciones comerciales digitales en la OMC representan una oportunidad crítica para alcanzar un amplio acuerdo internacional para promover el crecimiento continuo de la economía digital en beneficio de todos los países.

Pedimos a nuestros gobiernos a que apoyen las negociaciones comerciales digitales en el marco de la OMC para permitir el libre flujo de datos, mientras trabajan en el G20 y otros foros internacionales para garantizar que se apliquen las protecciones de privacidad y seguridad adecuadas para mejorar la confianza en la economía digital. Si lo hacen, desempeñarán un papel fundamental en la creación de un Acuerdo Internacional de la Economía Digital que nos permitirá tener éxito en el futuro.

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