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Conversaciones para un planeta más inteligente: 13 de la serie. Agua más inteligente para un planeta más inteligente.

El agua fluye a través de todo: en el aire, en la tierra, en nuestros cuerpos y en la economía mundial. De hecho, cada vez que se compra o se vende un bien o servicio, hay un intercambio virtual de agua. Por ejemplo, se necesitan 2.640 litros de agua para hacer una camiseta de algodón, 7.560 litros para conseguir 4 litros de leche, y 147.500 litros para fabricar un coche.

Utilizamos el agua para procesar materias primas, productos manufacturados, generar electricidad y para el trasporte turístico y comercial. Desalinizamos agua para construir ciudades en el desierto. ¿No es de extrañar que en los últimos 100 años el consumo mundial de agua se haya incrementado el doble que la tasa de crecimiento de la población?

Cada vez que entramos en contacto con el agua, cambiamos su cauce, su composición, su utilidad o su uso. Debido a esta enorme complejidad, el agua es poco conocida y a menudo mal gestionada. Por ejemplo, la agricultura mundial malgasta aproximadamente un 60% de los 2.500 billones de litros que usa cada año. Los municipios pierden hasta un 50% de su suministro de agua por fugas en sus infraestructuras. Y sólo en los Estados Unidos existen cerca de 53.000 organismos de gestión de agua, cada uno gestionando un pequeño tramo de río o de embalse.

En medio de esta ineficiencia, una de cada cinco personas carece de acceso a agua limpia y potable, y las Naciones Unidas estima que cerca de la mitad de la población mundial experimentará una grave escasez de agua para el año 2080.

Pero esta situación se puede mejorar. La tecnología actual puede monitorizar, medir y analizar ecosistemas acuíferos completos, desde los ríos y los embalses hasta las bombas y las tuberías en nuestras casas. Podemos ofrecer a todas las organizaciones, empresas, comunidades y países que dependen de un continuo suministro de agua, es decir a todos, un sistema de uso del agua único, fiable, actual y práctico.

Ya se están usando sofisticadas redes de sensores para recoger y analizar grandes cantidades de información generadas por complejos sistemas de abastecimiento de agua.

IBM, en colaboración con el Instituto Beacon para ríos y estuarios y con la Universidad de Clarkson, está creando una plataforma de datos para la instrumentación de las 315 millas del río Hudson para obtener vistas en tiempo real del sistema fluvial que abastece tanto a la industria como a particulares.
En los Países Bajos, IBM colabora con otras compañías para construir diques inteligentes que pueden supervisar los cambios en los cauces y responder en consecuencia. Y sensores inteligentes están revolucionando la agricultura, proporcionando información detallada sobre la calidad del aire, la humedad y temperatura del suelo para calcular los tiempos óptimos para el riego.

Contadores inteligentes de agua pueden dar valiosa información a individuos o a empresas sobre su propio consumo de agua, aumentando su concienciación, identificando las ineficiencias y disminuyendo su demanda. IBM y la empresa Dow Chemical, a través de su unidad de negocio Dow Water Solutions, están trabajando juntos para conseguir una visibilidad sin precedentes en el uso del agua, empezando por las plantas desalinizadoras. La propia IBM está ahorrando alrededor de 3 millones de dólares por año en una planta semiconductora de Norteamérica, a través de una completa solución de gestión del agua.

Por último, se pueden aplicar avanzadas analíticas y cálculos para pasar del análisis en “tiempo real” a la predicción, para dar soporte a estrategias y tomas decisiones mejor documentadas. IBM colabora con el instituto de la Marina de Irlanda en un proyecto de investigación que pretende convertir la bahía de Galway en un laboratorio real, instrumentalizando la bahía para recoger información sobre la temperatura del agua, las corrientes, la fuerza de las olas, la salinidad y la vida marina, y aplicando cálculos que puedan pronosticar todo, desde patrones de onda de más de 24 horas hasta el mejor momento para la recolección de mejillones.

El flujo de agua limpia y potable es tan importante para nuestra economía y sociedad como lo es para nuestro planeta. Dejemos de malgastarla y empecemos a gestionarla como el recurso valioso que es.

Construyamos un planeta más inteligente.




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