De la intuición a la innovación: ¿Qué significa para las empresas?

Darío Sarmiento, Gerente de Servicios de Ingeniería y Tecnología, IBM Costa Rica

Todas las compañías exitosas están en un mismo negocio: el negocio de la innovación. No importa qué producto o servicio ofrezcan, o si se trata de una pequeña empresa que recién comienza o de la multinacional más grande del mundo; las empresas que crecen son las que saben cómo crear nuevas soluciones para responder a necesidades insatisfechas de los clientes.
Innovar puede ser una actividad de riesgo. La historia de la invención está llena de anécdotas de éxitos o experimentos accidentales que se adelantaron a su época y nunca llegaron al mercado. Evaluar qué proyectos tienen éxito parece ser más arte que ciencia. Hace unos años, una encuesta global de las principales administradoras de riesgo identificó el método número uno para detectar y evaluar el riesgo: “la intuición y la experiencia de la alta gerencia”.

Pero la innovación exitosa no tiene que depender de la intuición. Vivimos en un mundo marcado por la explosión de datos. Casi la mitad de la población del planeta -3,2 mil millones – ahora utiliza las comunicaciones móviles. Las personas, no sólo las empresas, ahora almacenan rutinariamente su información en la nube. Y las redes sociales son utilizadas a diario por ciudadanos de todas las edades y organizaciones de todo tipo, sean gobiernos, escuelas o empresas privadas.

Los sistemas y las industrias del mundo aumentan constantemente sus niveles de instrumentación, interconexión e inteligencia. Estas mejoras permiten a líderes y ciudadanos por igual aprovechar sistemas más eficaces para resolver los problemas más acuciantes y crear un Mundo Más Inteligente.
Conforme los componentes de este Mundo Más Inteligente – por ejemplo, dispositivos – adquieren más inteligencia, toda la comunicación y conexión que posibilitan producen volúmenes masivos de datos. En la actualidad, cada dos días, generamos el equivalente de todos los datos que existieron en el mundo hasta el año 2003. Se trata de “Big Data”, un recurso natural nuevo y vasto que tiene el potencial de revolucionar industrias y sociedades.
Es en estos datos, no en la intuición, donde reside el poder de crear ganadores e impulsar la innovación exitosa en la era “más inteligente” de hoy.
Este uso de datos y análisis representa un cambio de enfoque en la toma de decisiones en la era del Mundo Más Inteligente. Los ejecutivos que durante mucho tiempo confiaron en su intuición y sus años de experiencia, ahora cuentan con datos y herramientas que les permiten ver más allá de sus propios sesgos, con el objetivo de descubrir patrones significativos y anticipar resultados.
Casos de éxito en uso del análisis de datos en Estados Unidos y Corea del Sur
Este enfoque no se limita sólo a la industria. La ciudad estadounidense de Memphis, en el estado de Tennessee, con una población de aproximadamente 650.000 habitantes, advirtió hace una década que su índice de delincuencia marcaba una tendencia que superaba los récords históricos. El departamento de policía desarrolló una plataforma analítica que utilizaba mapas y planillas complejas para identificar y confirmar patrones de actividad delictiva. Esto ayudó a los funcionarios a enfocar sus recursos policiales en las zonas de mayor incidencia de criminalidad, en los días correctos de la semana y en el momento justo del día. El análisis no reemplazó el conocimiento de los oficiales de policía acerca de dónde, cuándo y cómo ocurren los delitos violentos; simplemente evaluó grandes cantidades de información en forma sistemática y les mostró patrones que les sirvieron para realzar sus conocimientos. Como resultado, el departamento de policía de la ciudad de Memphis cambió su estrategia de patrullaje, y obtuvo una reducción del delito del 24%.

Otro ejemplo llamativo del uso del análisis Big Data para predecir resultados y apoyar la toma de decisiones puede encontrarse en Corea del Sur. La península coreana se encontraba bajo la amenaza de tormentas cada vez más destructoras que, combinadas con fuertes vientos, transportaban densas nubes de polvo amarillo desde el Desierto de Gobi en China. Para comprender mejor este fenómeno, y así estar en mejores condiciones de predecir y responder a las tormentas, la Administración Meteorológica Coreana está actualizando el sistema de información climática nacional para aumentar la cantidad de datos que puede almacenar y procesar. Gracias al rápido despliegue de sensores y satélites, y al aumento en las velocidades de procesamiento numérico de las computadoras, ahora es posible para Corea del Sur pronosticar los cambios de clima con mayor precisión, lo cual potencialmente puede salvar miles de vidas y resguardar la propiedad.
Junto con este creciente énfasis en el análisis como herramienta para el proceso de toma de decisiones, se verifica otro cambio clave entre las organizaciones. Los actuales trabajadores del conocimiento tienen mucho más acceso a los datos y herramientas más sofisticadas para administrarlos que tenían los empleados de la época en que se acuñó el término “trabajador del conocimiento”, hace varias décadas. También tienen un mejor acceso a otro importante recurso: los otros colegas.
Entre los trabajadores del conocimiento de hoy día, el nuevo medio de producción es el intercambio de ideas. La ventaja competitiva ya no se relaciona tanto con las culturas que resaltan la obtención de conocimiento sino aquellas que ponen el énfasis en compartir el conocimiento. Allí es donde entra en juego el valor de ser un negocio social. Pero no supongamos que “social” es sinónimo de “trivial”. Podría parecer que la red social actual reemplaza las ocasiones de socializar que en el pasado se daban en la sala del dispensador de agua en la oficina, pero lo que la red social en realidad reemplaza es la línea de producción.
¿Qué significa esto para las empresas?
Al fin de cuentas, significa que las empresas que desean innovar y competir buscarán y recompensarán a los empleados que se destaquen por su capacidad de compartir información valiosa. Este trabajo de base ya está siendo implementado por las organizaciones que están dando a sus empleados acceso a comunidades internas, foros, wikis y blogs, además de formas de compartir fácilmente la información y utilizarla para generar nuevas ideas.

Innovar en la era de la inteligencia significa colaborar y descubrir conocimientos a través de la adopción de tecnologías como dispositivos móviles, computación en nube y analítica. Pero la tecnología es sólo parte de la historia. La mayor parte es la cultura. Las organizaciones que tienen éxito en esta nueva era experimentan una evolución de sus culturas para tomar decisiones no tanto sobre la base de la intuición sino del análisis. Están cambiando de mentalidad: en lugar de pensar que “el conocimiento es poder” piensan que “compartir conocimiento es poder”. La mayor diferencia entre ganadores y perdedores no está en el tamaño o en los recursos; está en el mayor o menor grado de resistencia al cambio que cada uno exhibe.

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